La Plata
Jueves 27 de julio de 2017
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La apertura comercial acentúa la crisis en varios sectores

La profundización de las importaciones pone en jaque a la industria nacional

De acuerdo con datos oficiales y lo registrado por consultoras privadas, hay un incremento en las cifras de productos provenientes del exterior en lo que va del año. La situación agudiza los problemas que ya arrastra el sector. Es récord el déficit en la balanza comercial con Brasil

La industria argentina continúa en crisis y no encuentra respuestas por parte del Estado nacional que puedan ayudar a palear la situación que enfrenta. Un factor clave, que ha engrosado sus números en lo que va del año, es el ingreso de productos importados.  

Como se ha referido desde estas páginas, a lo largo de 2016 la apertura comercial generó graves problemas en diferentes rubros. Esa tendencia se profundizó, pese a las graves consecuencias que genera sobre el empleo. De acuerdo a los últimos datos reflejados por el Instituto Nacional de Estadísticas y Censos (Indec), las importaciones en mayo de 2017 fueron un 24% superiores a las registradas en igual período del año anterior. 

Durante ese mes aumentaron un 67% las importaciones de combustibles y lubricantes, un 52,7% las de vehículos automotores de pasajeros, un 22,9% las importaciones de piezas y accesorios para bienes de capital, un 22,6% los de bienes de capital y un 13,6% los bienes de consumo. A su vez, las importaciones acumuladas en los cinco primeros meses con respecto a igual período del año anterior aumentaron un 12,4%, registrándose fuertes alzas en las importaciones de vehículos automotores de pasajeros (43%), combustibles y lubricantes (30,8%), bienes de capital (18,4%), bienes de consumo (16%) y bienes intermedios (3%).

Por otra parte, un estudio publicado esta semana por el Centro de Estudios Atenea refuerza la cifra informada por el Indec, revelando además que entre enero y mayo las importaciones pasaron de US$ 22.042 millones a US$ 24.777 millones con respecto a igual período de 2016. De acuerdo a los datos publicados por Atenea, la Argentina acumula un déficit comercial de 1.863 millones en lo que va de 2017. En el estudio de esta consultora, además de los elementos señalados por el Indec (como los bienes de capital y los combustibles), se remarcan las significativas subas en la importación de productos alimenticios, calzado y textiles.

El fuerte ingreso de bienes del exterior generó como consecuencia que nuevas fábricas se vean obligadas a cerrar sus puertas. Un ejemplo de ello es la empresa autopartista Hutchinson, la cual informó que cerrará a fines del corriente mes su planta en Martínez. Afectada por la importación de piezas y la caída de la producción nacional de vehículos, la empresa dejará de operar y más de 350 empleados se ven alcanzados por la medida.

Por su parte, la Cámara de la Industria Argentina de Fertilizantes y Agroquímicos (Ciafa) expresó su preocupación debido a que durante el año pasado las importaciones de estos productos subieron un 25% en volumen y para 2017 se prevé otro aumento del 32%.

En tanto, la Cámara Industrial Argentina de la Indumentaria comunicó que en mayo las importaciones de ese sector registraron incrementos interanuales del 68%. 

En una situación similar se encuentran las pymes vinculadas a la marroquinería, que vieron en junio un incremento del 42% de productos extranjeros.

Se amplía la brecha en el intercambio con países del Mercosur

Pese a que en el imaginario social suele tener preponderancia la tendencia a pensar en las ventajas comparativas que tienen en sus condiciones de producción los países asiáticos, algunas naciones europeas e incluso Estados Unidos y Canadá, los números oficiales marcan que el intercambio con los países de la región es el que mayor déficit le ha dejado a la Argentina en los primeros cinco meses del año.

Entre enero y mayo el comercio con el Mercosur dejó un saldo deficitario de US$ 3.015 millones. Es la diferencia de mayor magnitud en los intercambios con cualquier bloque económico. Las importaciones se incrementaron un 29% y más de un 90% de ellas provienen de Brasil, país con el que la brecha se amplía a US$ 3.710 millones, marcando una cifra récord.

En esta línea, la consultora Ecolatina, de acuerdo a los datos del Ministerio de Industria, Comercio Exterior y Servicios de Brasil, muestra que en junio la balanza comercial bilateral entre la Argentina y el gigante sudamericano arrojó un déficit en contra de nuestro país de US$ 725 millones.

“Dado que no se espera que se reviertan estas tendencias en el corto plazo, se puede esperar que el déficit comercial continúe profundizándose durante lo que resta del año”, señaló Ecolatina. En la misma sintonía, el Centro de Estudios Atenea remarcó que la relación comercial con el país vecino perfila “una tendencia sumamente riesgosa”.

“Está ligado a una idea de flexibilización laboral”

Roberto Dvoskin - Exsecretario de Comercio Interior

“La política de abrirse al mundo en nuestro país no puede ser a costa de perder empleo. Importar tiene sentido cuando se tiene una política de exportación de productos manufactureros. El modelo actual apunta a que el país se convierta en un exportador de materia prima, no generador de empleo y que lo único que pueda hacer es generar servicios. Lo mismo pasó durante la última Dictadura militar y en el gobierno de Menem: la Argentina terminó siendo un país que lo único que podía producir era servicios. Así se terminó con la industria y con el trabajo.

El modelo económico actual supone que se puede controlar la inflación vía importaciones. Esto está ligado a una idea de flexibilización, porque implica bajar los costos laborales para que los productos argentinos puedan competir”. 

“El enfoque del Gobierno es mantener la misma situación”

Claudio Lozano - Economista y exdiputado nacional

“Se han producido dos efectos principales en el comercio exterior: primero, un proceso de reprimarización de las exportaciones, es decir que las manufacturas de origen agropecuario cayeron y las materias primas sin elaborar crecen en su participación del comercio exterior. Y la segunda cuestión es que hay un importante aumento de importaciones de los bienes de consumo final, es decir, bienes que ingresan directamente para ser consumidos y que desplazan la producción local. Esto significa que se achicó el mercado y aumentaron las cantidades de productos importados que compiten dentro del mismo.

Ojalá que esta política se pueda frenar, que el parlamento pueda ponerle un límite. El enfoque dominante del Gobierno actual es mantener la misma situación”.

“La pérdida de puestos de trabajo va a seguir”

Agustín D’Atellis - Economista y docente de la UBA

“Los datos muestran que hay una apertura comercial muy fuerte. Hay una situación muy compleja de ingreso de productos que compiten directamente con los de elaboración nacional y eso afecta directamente al empleo. Un caso testigo es Pepsico, que cerró la planta, por lo que quedaron 600 trabajadores en la calle, argumentando un cambio de planta y producción en Mar del Plata, cuando la realidad es que empezaron a ingresar de Chile productos terminados. 

Los funcionarios del Gobierno no comparten que, para sostener el empleo y estimular la producción local, hay sectores a los que tenés que proteger. Creen en el libre mercado, en la transformación de los sectores que no son competitivos, pero sin tener muy claro hacia dónde, dejándolo librado al azar. 

Por eso, yo creo que va a haber un deterioro de la industria y una dinámica de pérdida de puestos de trabajo que va a seguir. Me preocupa mucho no solo el condicionamiento en términos de debacle actual, sino a futuro. Recomponer todo este quiebre del entramado productivo, todo lo que se pierde y se destruye, es muy difícil y lleva mucho tiempo.

El Gobierno ve en la apertura de precios importados una herramienta de disciplinamiento de los precios internos, pero no tiene en cuenta los efectos que se generan sobre el empleo, sobre la industria nacional y sobre nuestro tejido productivo”.