POR DANIEL PROFE CÓRDOBA

El Mundial, entre los dilemas de la organización y las potencias que quieren coronar

La Copa del Mundo 2026 dará su puntapié en México, pero la mayor parte de la competencia se desarrollará en Estados Unidos. Diferentes situaciones ya pusieron en alerta a la FIFA, mientras las selecciones candidatas al título jugaron sus últimos amistosos de preparación.

POR DANIEL PROFE CÓRDOBA 

Hace muy poco escuché, por fin, a un periodista diciendo algo coherente sobre nuestra Selección Argentina. Estoy seguro de lo que voy a detallar en estas líneas, y es lo que me gustaría que pase al inicio del Mundial 2026 con nuestro representativo. Opino que por simple sentido común, no deberían haber jugado este evento todos aquellos países que están en duras y penosas guerras. Y si bien tengo visado para entrar a los Estados Unidos de América, dudaría hasta último momento si pisar o no el suelo de dicho país. Porque es una nación que desde hace no menos de 100 años viene invadiendo países o impulsando guerras internacionales o civiles internas o derrocando gobiernos en países en donde no tendría jamás que haberse inmiscuido en nada. Siempre y obviamente solo para obtener beneficios propios al costo que sea.

Volvamos al fútbol. En las semanas previas he notado varios resultados sorprendentes que, más allá de ser amistosos, se evidencia que en plena competencia puede pasar o no, una clara intención en las selecciones favoritas a ganar la Copa del Mundo 2026. Tanto en sus formaciones como en sus estrategias predominan cuatro aspectos a destacar: la posesión de balón, los ataques constantes y defender uno contra uno al estar atacando. Espero que muchas cosas positivas que noté en los amistosos de preparación, las podamos ver cuando empiece a rodar la pelota en Estados Unidos, México y Canada.

Por último, unas líneas sobre nuestro seleccionador nacional. Lionel Scaloni es un gringo de campo adentro, simplote y muy inteligente. Con mucho sentido común. De hecho, cuando asumió en la Selección Argentina le dije a mi hijo: “Si es el mismo chico que yo conocí en Estudiantes, teniendo en cuenta sus 15 años en Europa y rodeado de grandes entrenadores, este muchacho tiene que saber mucho”. Scaloni era una esponja, lograba absorber todos los conceptos que uno le brindaba.

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