entrevista

Alberto Ammann: “La crueldad es algo imperdonable”

En su vuelta al cine argentino el actor reflexiona sobre el momento actual del mundo y, en particular, de la Argentina.

Pensamiento Lateral, de Mariano Hueter, ya puede verse en los cines de todo el país. Protagonizada por Itziar Ituño, Alberto Ammann tiene un rol clave en ella y por eso hablamos con él en exclusiva.

—¿Qué fue lo que te llevó a decir sí a Pensamiento Lateral?

—Me llegó el guión. Sabía que iba a estar Itziar, que a mí ella me parece una gran actriz, lo que conocía de ella, también un poco su temperamento, bastante coherente, y eso a mí me gusta en una persona y me gusta en una compañera, en un compañero, me gusta que se moje por lo que piensa y en fin, que sea consecuente o coherente. Y entonces le tenía cierta admiración por ella, y la sigo teniendo, leí el guión, me interesó mucho, me interesó mucho la posibilidad de meterme en la piel de este personaje, los caminos para recorrer que me pareció interesante. Entonces también eso fue una suma de cosas básicamente.

—Ahí hablabas del personaje. Es un personaje oscuro del cual nos vamos enterando a medida que va avanzando el metraje un poco cómo es realmente, ¿cómo fue componerlo?

—De la pauta de un tipo que tiene poco cerebro, empecé desde ahí como una especie de recurso groso así, un subrayado gordo digamos, sobre el cual empezar a trabajar técnicamente como es ser una persona que poco cerebro y que tiene los rasgos, las relaciones emocionales totalmente destruidas, porque además su padre, que interpreta César Bordón. Nosotros hablábamos mucho con César, ¿qué padre es? ¿son padres de sangre o sos un padre que lo agarró de chiquito y se lo llevó? y ahí hay un mundo de posibles oscuridades muy grandes, entonces, sin ánimo de ahondar en eso, porque no creo que sirviera mucho y además no me daban ganas también. Pero sí había algo de este un padre que no es padre, un padre que es un mal padre por supuesto, pero en cualquier caso da un poco igual si es padre de por sangre o no. Pero la imagen de un tipo solo y con poco cerebro y que además ha estado metido en un mundo de violencia, y digo poco cerebro porque al final él obedece a este padre. Es una especie de soldadito con poca cabeza.

—Te saco de la película, estamos viviendo acá una semana muy especial que tiene que ver con los 50 años del golpe militar y en medio de ataques a la cultura, el cine, en una época de mucho negacionismo ¿tenés alguna reflexión sobre este momento?

—Me alegró mucho ver una movilización tan grande. Mis viejos estuvieron presos, tengo gente amiga que ha sido desaparecida, el padre de un gran amigo mío. Es algo que me toca muy de cerca y me duele mucho, estamos viviendo atravesando un proceso complicado y yo creo que una de las cosas que yo rescato con toda esta cosa de que está muy de moda, que es la no aprender a frustrarse, creo que por un lado hay que retomar esto, primero no vas a conseguirlo todo desde el sofá de tu casa con un ordenador. Creo que lo que lo que están haciendo no les va a durar mucho. Ese separarnos, yo creo que Cristina Kirchner está presa ahí y votaron a este salame de Javier Milei, porque el odio les llegó hasta la médula. Les metieron un odio, o sea, yo tengo 47 años, llevo 22 años fuera de Argentina, pero yo viajo todos los años a Argentina. En algunos casos he viajado dos o tres veces. Me dicen, “Ah, bueno, no podés opinar, porque te fuiste”. Mira, mi vieja está ahí jubilada, vive en Buenos Aires, en el centro, sé bastante lo que pasa y además yo vengo de una familia de activistas políticos. Entonces a mí no me va a callar nadie y yo lo que veo claramente es que a este tipo lo votaron por el odio hacia Cristina. No soy kirchnerista, pero yo he visto que el mejor momento de la Argentina fue la primera presidencia de Néstor y la primera de Cristina, sin duda. Por un lado la futbolización de la política, es un horror, porque el gran problema de la política es que la mafia entró en la política hace muchos, muchos, siglos y entonces eso es lo que ha generado un bipartidismo y por otro lado que no haya una ley de responsabilidad política, como planteó el Partido Humanista en el 84, es atroz. Estoy muy enojado porque además me parece que la crueldad es algo imperdonable.

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