Eduardo Blanco: “Las historias de Campanella tienen un público que le gusta mucho”
El actor regresa con una nueva temporada de obra y estrena en cine la adaptación de una de las obras más exitosas del teatro nacional.
entrevistaEl actor regresa con una nueva temporada de obra y estrena en cine la adaptación de una de las obras más exitosas del teatro nacional.
19/02/2026 - 00:17hs
Mientras protagoniza Empieza con D, siete letras, de Juan José Campanella, junto a Victoria Almeida, en el Teatro Politeama, estrena la versión cinematográfica de , junto a Luis Brandoni, dirigidos también por Campanella. Sobre el teatro, el cine y más, hablamos con Blanco.
—¿Cuál es el principal desafío de volver al escenario ahora con compañera nueva?
—Siempre es una adrenalina que es bienvenida. Nosotros cada vez que nos subimos ahí arriba es un hecho inevitable que esas cosas sucedan y cuando hay más elementos que confluyen para que suceda, bueno, ahí está, es lo que querías, ahí lo tenés. La verdad que Victoria es una gran actriz que reemplaza a otra gran actriz, o sea, ¿qué más puedo pedir yo en este caso? A Vicky yo ya la conocía, nunca habíamos trabajado juntos, pero la conocía de verla en otros trabajos, siempre me parece una excelente actriz, así que ahora la estoy disfrutando.
—¿Participaste de la elección?
—No, ¿cómo voy a participar? No, elige Juan a los actores.
—¿Cuál crees que es el éxito de la obra? Porque justamente decimos 300 funciones y siempre es a sala llena, público diverso, de todas las edades...
—Yo no te podría contestar eso, porque en realidad, si supiera lo emplearía siempre, para qué voy a hacer fracasos, haría siempre éxitos. Uno puede imaginar algunas cosas, y si además esto coincide con tus gustos de espectador, pensás que a la gente le gusta lo mismo que a vos, y a veces sí, a veces no, mirá, a esta altura no te voy a decir yo, porque está absolutamente comprobado que las historias de Campanella, vamos a llamarlas así, aunque en este caso la escribió con Cecilia Monti, pero la dirige y la co-escribió, en general tienen un público que le gusta mucho.
—¿Cuáles son esos ingredientes que tienen?
—En general tienen distintas cosas, pero humor, porque el humor para la vida es indispensable, emoción en general, porque le gusta hablar de los vínculos, y justamente como se trata de vínculos, porque esto es una historia de amor, pero además, bueno, está el personaje del hijo de él, del exmarido de ella, y esto seguramente a la gente que está sentada en la butaca, inevitablemente se va a sentir identificada con alguna de esas situaciones, y eso mismo a veces te invita a reflexionar sobre tus propias cosas, entonces me parece que es eso, si tuviera que sacar una conclusión de por qué ha funcionado tan bien el año pasado, porque bueno, porque es divertida, porque es emocionante, porque además te invita a reflexionar sobre algunas cosas propias, y como diría Beto Brandoni, con quien he trabajado tanto tiempo en Parque Lezama, la obra no termina cuando termina la obra, cuando sale, cuando baja el telón, quiero decir, cuando la gente sale, todavía está, cuando va a cenar y a lo mejor en la semana, todavía vivenciando algunas cosas de las muchas que tiene para vivenciar la obra, así que imagino que es una conjunción de esas cosas.
—Mencionaste Parque Lezama y se estrena la versión cinematográfica ¿qué podes contar de eso?
—Que se estrena, nosotros la vimos con Beto, con Juan también, y nos encantó, nos encantó la película, cosa bastante difícil para nosotros, que hicimos 1.300 funciones en teatro de esos personajes, y que nunca nos vimos, sí en fotos, en algún videíto, pero te quiero decir, acá vimos la historia completa, filmada en el Parque Lezama real.
—¿Y apareció rápido el personaje?
—Pero si no hacía ni un año que habíamos terminado las funciones. Venía de una exigencia física importante también de ese personaje, y acá estás como más relajado, sin tante presión, entonces para ser un personaje como el que yo hacía en el cine, te lo digo irónicamente, de taquito, me refiero al riesgo físico, no al riesgo, al desgaste, desgaste es hacer dos horas de función, y a veces dos, dos sábados y otros días más también, con esa postura física, ese cambio vocal también, que yo cambiaba también la voz, ese Parkinson, además de actuar, y además en el teatro era un desgaste realmente físico importante, entre comillas digo, de taquito, porque bueno, en el cine la maravilla que tiene es que lo filmaste una vez y queda para siempre, no lo tengo que repetir cada vez.