CULTURA

John Huston: un director de cine que fue a la guerra

Su filmografía consta de cuarenta películas dirigidas por él y una docena de libretos para otros directores. Hay un detalle poco conocido de su biografía: su participación en la guerra.

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19/03/2022 - 00:00hs

Tenía 37 años, 12 de carrera cinematográfica, 10 libretos como autor o coautor y tres películas de su dirección, cuando en 1943 John Huston fue llamado a servir como cinematografista para la causa norteamericana en la Segunda Guerra Mundial. Las tareas de Huston fueron paralelas a las que varios otros directores y fotógrafos realizaron para la fuerzas armadas durante esos años. Sus resultados inmediatos fueron Report from the Aleutians (un documental sobre la lucha contra los japoneses en islas cercanas a Alaska); The Battle of San Pietro, (sobre los desembarcos de tropas norteamericanas en Italia y que sería la fuente de inspiración de Salvando al soldado Ryan, según confesó Steven Spielberg); Qué haya luz, (sobre los efectos psíquicos de la guerra, el documental fue rodado enteramente en un hospital del Ejército).

John Marcellus Huston nació el 5 de agosto de 1906 en una pequeña ciudad de Missouri que, según se cuenta, su abuelo había ganado en una partida de póker. Antes de los 25 años fue boxeador profesional en Norteamérica, cantante en Londres, pintor callejero en París, equitador en Escocia y actor en Nueva York. Trabajó en el espectáculo por primera vez a los tres años, apoyado por su padre, el actor Walter Huston, que fue su primer maestro. 

En la posguerra, John Huston reinició con El tesoro de Sierra Madre una larga carrera que lo mostró activo hasta poco antes de su fallecimiento, el 28 de agosto de 1987. En ese film de 1948 , ganador del Oscar a la mejor dirección y guión, aparece incidentalmente como actor en el papel de un turista que se hace lustrar los zapatos por Humphrey Bogart, que fue uno de sus actores fetiche. Humphrey ya había sido el protagonista de la primera película de Huston, El halcón maltés, estrenada en 1941, basada en el libro de Dashiell Hammet y considerada la primera película del género negro. Los dos tenían fama de duros. Cuando se filmó La reina africana, actores y técnicos cayeron enfermos de disentería durante el rodaje en Uganda. Según Bogart, ambos mantuvieron su salud gracias a la botella de whisky que compartían diariamente.

Cuando se decidió hacer una película sobre Freud, recurrió a Jean Paul Sartre como guionista. “Le había conocido antes y accedió a hacerlo. Escribió un libreto de unas 400 páginas, con tantos personajes e incidentes que habría sido imposible poner todo en una sola película”, contaba. Sartre viajó a Irlanda a trabajar con Huston en los cortes y modificaciones. “Sartre trabajaba con una tenacidad impresionante y casi temible”, dijo. Finalmente Huston redujo el guión a 150 páginas, pero Sartre lo desautorizó por completo.

Dirigió a Marilyn Monroe en Los inadaptados. Ella estaba atravesando momentos difíciles. Tomaba drogas para dormir y también para despertarse. “Llegaba tarde a filmar por el sencillo motivo de que no estaba despierta a cierta hora y todos debíamos esperar por ella, a veces durante horas. Tuvimos que resignarnos y lo que debía ocurrir era ya fácil de prever. Yo supe que aquello debía llegar a algún final desesperado y lo que creí que demoraría años ocurrió en un par de meses”, comentó en su momento ante el trágico desenlace de la actriz. Arthur Miller estaba junto a ella en el rodaje e hizo todo lo que pudo. Sus esfuerzos luchaban con la hostilidad de ella que era incapaz de ayudarse a sí misma. Fue internada en un hospital y debieron suspender el rodaje durante dos semanas. Cada vez que lograban filmar una escena era una victoria. “Había algo profundamente emotivo en Marilyn. Todos la queríamos y sabíamos que la tragedia era inminente”, confesó.

Su última película fue The dead, basada en relatos de James Joyce. Significativamente, Huston dedicó así su última obra a Irlanda, país en el que residió durante varios años. En sus memorias deja constancia de lo que hubiera hecho de haber podido vivir de nuevo: “Pasaría más tiempo con mis hijos; ganaría el dinero antes de gastármelo; aprendería los placeres del vino en lugar de los de las bebidas fuertes; no fumaría cuando tuviera pulmonía y no me casaría por quinta vez”. Tiene su estrella en Paseo de la Fama de Hollywood, en el 1765 de Hollywood Boulevard; una estrella que sigue brillando en cada una de sus películas.

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