entrevista

Teresa Donato: “A 50 años del golpe merecemos tener una lectura un poco más piadosa sobre esta gente”

La autora y dramaturga habla de la importancia de recuperar el pasado en un momento complicado en materia de derechos humanos.

En Desaparecida dos veces, de Seix Barral, y en Mi vida anterior, Teresa Donato, transforma la vida de Ana María Massochi, una oficial montonera que sobrevivió en clandestinidad para continuar con su vida. Sobre el libro y el actual momento de negacionismo que se vive en el país hablamos en exclusiva.

—¿Cómo fue para vos acercarte a Ana, a su historia y decir bueno, esta historia la voy a contar por este lado?

—Llegó de casualidad la historia, como cuento en el libro, fue un proceso muy largo, pero creo que era una historia que necesitaba su tiempo. Así como con Dennis Smith tardamos casi un año en escribir la obra, el libro también llegó su tiempo para poder encontrar un tono. Yo no quería ser protagonista, preferí ser una cronista omniciente y hacer una novela de no ficción, donde los protagonistas fueran los protagonistas de la historia, no estar todo el tiempo como cronista exigiendo el protagonismo. Me llevó bastante tiempo encontrarle la vuelta, pero cuando se la encontré, siento que era la forma en la que lo quería contar. En ese diálogo entre la protagonista y la escritora y entre quienes dan testimonio.

—¿Y fue difícil encontrar el tono justo para que Ana tuviera su voz y llegue su historia?

—Cuando vos escribís telenovelas o trabajos audiovisuales, el escritor está en un absoluto segundo plano y los protagonistas hablan por él. Y yo creo que en este libro también los protagonistas hablan por mí. Y en un punto tiene un lenguaje muy auditivo. Yo vengo de escribir cosas que se escuchan, que se leen. Yo sé que si nosotros decimos que tiene también un lenguaje hasta de telenovela, va a sonar despectivo y alguno lo puede entender como entonces el libro es una porquería, porque se reduce la telenovela a un lenguaje menor. Pero sin embargo, yo creo que tiene un lenguaje muy auditivo y está contado por imágenes, porque yo no puedo renegar de los años que hace que escribo cosas que se ven y no que se leen. Y tal vez por eso resulta tan sencillo. Hay algo que me dicen mucho que la lectura fluye y corre y va rápida y es como que me dicen también como si hubiese final de bloque y que no lo podés soltar. Bueno, es lo que nosotros intentamos cuando hacíamos telenovelas o escribíamos programas de televisión que la gente no suelte y quiera verte al día siguiente. Y creo que eso es algo que yo lo llevo adentro por los años de oficio.

—En cada función de Mi vida anterior estás presente, ¿esto es algo que vos querés hacer justamente para que este mensaje llegue de una manera?

—Yo siento que es un privilegio que la gente venga, yo trabajo recomendando obras de teatro, y sé que hay 500 obras al mismo tiempo. Nosotros tenemos 50 funciones agotadas. Nosotros decimos siempre en la obra, es un trabajo de tres patas. Primero tenés que tener una obra que llegue al corazón de la gente. Segundo, contar con periodistas más que generosos, y que el público te acepte y te guíe. Entonces, cuando esas tres cosas pasan, es un privilegio, es una magia, es algo que no, quien entra a la obra. Nosotros, por ejemplo, en invierno repartíamos caramelos de miel. Nosotros estamos muy agradecidos a la gente que nos permite. Por otro lado también, la gente que nos permite sabe de qué se trata la obra y la viene a ver. Es una forma de hacernos sentir menos solos en un momento tan áspero. Es una forma, cada uno de los espectadores que nos vienen a ver, para nosotros es una semilla de esperanza, porque no está todo perdido. Hay temas sobre los que todavía se pueden hablar sin odio, sin comentarios que dañen, que hagan mal.

—¿Con Dennis están craneando algo nuevo más allá de la vuelta de la obra?

—Ahora tenemos por delante la obra en Argentina, que tenemos muchas funciones. Tenemos ganas de salir por el país y salir por el exterior, por el interior, a buscar a todos esos argentinos que necesitan un abrazo. Y no lo digo con omnipotencia, sino porque cuando nos vienen a ver hay muchos del público que nos dicen, mi mamá murió antes de tiempo por el peso de haberse sentido una traidora, mi papá murió de cáncer muy joven, no aguantó haber sido sobreviviente. Y creo que a 50 años del golpe merecemos tener una lectura un poco más piadosa sobre esta gente.

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