Muchos veraneantes se sorprenden ante la presencia de estos ejemplares que pueden lastimar con sus picaduras. Cómo extremar las precauciones y los pasos a seguir para evitar que una lesión empeore.
Con la llegada del verano y las altas temperaturas, la presencia de aguavivas en la Costa Atlántica vuelve a generar interrogantes en los turistas, que buscan información para saber cómo actuar frente a la presencia de aguavivas.
Vale destacar en primer lugar que se trata de un fenómeno natural, previsible y recurrente, que forma parte del ecosistema marino. El verdadero riesgo es el desconocimiento sobre cómo actuar.
En primer lugar, debemos saber qué tipos de aguavivas se encuentran en la Costa Atlántica argentina. En nuestras playas predominan especies no letales, aunque algunas pueden provocar dolor intenso como la Aurelia aurita, de aspecto transparente, picadura leve a moderada.
También está la Chrysaora lactea, de tentáculos más largos y picadura más dolorosa; y la Olindias sambaquiensis, que es menos frecuente, pero con mayor poder urticante
En todos los casos, los tentáculos poseen nematocistos, células microscópicas que liberan toxinas al mínimo contacto.
Las aguas vivas —medusas— no atacan al ser humano. La picadura se produce por contacto accidental con sus tentáculos, incluso cuando el animal está muerto o fragmentado en la orilla.
Su llegada a la orilla responde a una combinación de factores ambientales como corrientes marinas y mareas, que las transportan de manera pasiva o vientos predominantes del este y noreste, que empujan organismos flotantes hacia la playa. El aumento de la temperatura del agua, típico del verano, que favorece su reproducción
¿Qué hacer ante una picadura?
La conducta inicial es clave para evitar que la lesión empeore. Es fundamental salir del agua con calma, no frotar la zona afectada, enjuagar únicamente con agua de mar y aplicar vinagre, si se dispone, para ayudar a neutralizar nematocistos no activados
Asimismo, se deben retirar restos de tentáculos con pinza, guante o elemento rígido y aplicar frío local (hielo o compresa fría, siempre envuelto). Es primordial consultar de inmediato a los guardavidas.
Una vez controlada la picadura y retirados los tentáculos, pueden utilizarse pomadas con hidrocortisona (0,5 % a 1 %) para reducir inflamación y picazón; lociones calmantes, como calamina y analgésicos comunes, si el dolor lo requiere (según indicación médica). Si el dolor persiste, aparecen ampollas importantes o hay síntomas generales, se debe consultar a un profesional de la salud.