ciencia
Cloud-9, el histórico hallazgo liderado por un investigador argentino
Se confirma la existencia de una estructura cósmica dominada por materia oscura.
Desde su lanzamiento en 1990, el Telescopio Espacial Hubble transformó nuestra comprensión del cosmos al observar el universo sin las distorsiones de la atmósfera terrestre. Instrumento emblemático de la NASA y la Agencia Espacial Europea (ESA), Hubble permitió medir la edad del universo, estudiar la expansión acelerada cósmica, observar galaxias a millas de millones de años de luz y analizar fenómenos tan diversos como estrellas recién nacidas o la luz más tenue de supernovas lejanas. Pero este veterano observatorio espacial se volvió sorprendente con un descubrimiento que abre una nueva ventana a la parte más misteriosa del universo: Cloud-9 .
Cloud-9 es una estructura cósmica sin estrellas , compuesta principalmente de gas y materia oscura, ubicada a unos 14 millones de años de luz cerca de la galaxia espiral Messier 94. Científicos la clasificaron como una nube de hidrógeno neutro limitada por reionización , en inglés Reionization-Limited HI Cloud o RELHIC, un tipo de objeto predicho por teorías cosmológicas, pero jamás observado de forma confirmada hasta ahora.Lo extraordinario de este hallazgo es que Cloud-9 carece de completo de estrellas .
Esto la convierte en un “fósil cósmico”: un resto primordial del universo temprano que nunca encendió la formación estelar , lo que permite a los científicos estudiar directamente procesos que hasta ahora solo se entendían de manera teórica.El papel de Hubble fue crucial , pues su sensibilidad y resolución permitieron confirmar que no existen estrellas en Cloud-9. Observaciones previas con radiotelescopios como el FAST de China y arreglos como el VLA habían detectado una nube de gas, pero solo el Hubble pudo descartar cualquier fuente luminosa estelar en su interior. Más allá del hallazgo mismo, este episodio tiene una fuerte impronta argentina. El astrofísico Alejandro Benítez-Llambay , nacido en Jujuy y formado en la Universidad Nacional de Córdoba, fue uno de los investigadores principales del equipo que lideró el estudio.
