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Descubren un legionario romano oculto en una fortaleza

La fortaleza de la Edad del Cobre emergió durante obras para una planta solar.

El hallazgo surgió durante obras preventivas para instalar paneles solares cerca de Almendralejo, en Badajoz. Lo que parecía una tarea rutinaria sacó a la luz una imponente fortaleza de la Edad del Cobre, un conjunto defensivo enterrado por milenios cuyo descubrimiento replantea preguntas sobre la ocupación y el uso del paisaje en la prehistoria ibérica. El recinto muestra una precisión geométrica poco habitual para el calcolítico: el muro exterior forma un nonágono casi perfecto de 77 metros de diámetro. En cada vértice se elevan baluartes que recuerdan pequeños ábsides, soluciones defensivas que indican planificación y conocimiento técnico muy superiores a lo esperado en un poblado del 3000 a.C.

Además, el centro del recinto estaba protegido por dos anillos de murallas interiores separados por fosos profundos. Esa combinación de muros concéntricos y zanjas multiplicaba la capacidad defensiva y revela una estrategia militar que luego volvería a aparecer en épocas históricas, pero que aquí se sitúa en la transición del Neolítico a la Edad del Cobre.

Lo inesperado ocurrió al excavar el espacio interior: apareció el esqueleto de un hombre de entre 25 y 35 años, enterrado junto a su equipo. Los restos se depositaron en un yacimiento que llevaba casi 2.500 años en desuso y, junto al cuerpo, se halló un pugio, la daga característica del arsenal de las legiones romanas.

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