ciencia
El Conicet abre camino para medir uno de los grandes misterios del Universo
Investigadores argentinos avanzan en la detección directa de la materia oscura en el cosmos.
La materia oscura es un componente del Universo presente en todos lados pero invisible. Se la equipara a los protones que forman el agua o la tierra, que no se ven, aunque se sabe que existen. Esa condición hace que, para los científicos, sea extremadamente misteriosa: no se la puede ver ni tocar, no tiene interacción electromagnética y sólo es posible sentirla gravitatoriamente y a niveles gigantescos, a una escala de toda la Galaxia. “Lograr detectarla en forma directa con un experimento que se active cuando pasa sería un hito fantástico”, advierte el científico del Conicet Ezequiel Alvarez, especializado en física de altas energías y Machine Learning del Instituto de Ciencias Físicas (ICIFI), quien acaba de dar un paso importante en ese sentido que publicó en un paper en la revista Physical Review D. Se trata de un estudio en el cual logró inferir nuevas cotas a la presencia de materia oscura en fallas ocurridas en el detector de ondas gravitacionales conocido mundialmente como Observatorio de Ondas Gravitacionales con Interferometría Láser (LIGO), ubicado en Estados Unidos.
