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El día que fueron enterrados Los Beatles

En la tapa de uno de sus discos, el grupo musical británico más influyente del siglo XX simuló sus propias exequias.

Interés General

07/05/2023 - 00:00hs

Habían ido todos: Marilyn Monroe, Carlos Marx, Marlene Dietrich, Aldous Huxley, Lawrence de Arabia, Albert Einstein, Marlon Brando, Sonny Liston, Stan Laurel, Bob Dylan y muchos otros. Nadie quería privarse de dar el último adiós a Los Beatles. Eso es lo que reflejaba la tapa del long play: “La banda del club de los corazones solitarios del Sargento Pepper”. El diseño original fue de Paul Mc Cartney, quien decidió poner sobre una tumba el nombre de la banda, escrito con flores y plantas de marihuana, y a los integrantes de Los Beatles rodeados de una multitud de personalidades que transformaron la cultura contemporánea.

El disco fue editado el 1° de junio de 1967, y allí están John, Paul, George y Ringo, lujosamente ataviados con uniformes militares y gruesos mostachos. A un costado, la versión de ellos cuatro tal como fue moldeada para exponer en el Museo de Cera: trajes negros, largas melenas cuidadosamente cepilladas, caras resplandecientes de desafío.

Más que una muerte era una nueva vida musical la que el cuarteto de Liverpool se daba a sí mismo. Una renovación en su sonido y en sus letras. Los Beatles sabían que con este disco rompían los moldes de una época, aportaban a una revolución –palabra tan cara a los años sesenta– que debía tener necesariamente numerosas expresiones estéticas.

Todo había comenzado el 6° de julio de 1957, cuando Paul Mc Carney conoció a John Lennon: “Lo conocí en una romería en la localidad de Woolton. Era un escolar rechoncho y, cuando apoyó un brazo en mi hombro, me di cuenta de que estaba borracho. Por aquel entonces teníamos doce años, pero, no obstante estar patilludo, llegamos a convertirnos en compinches de adolescencia”. Así evoca ese encuentro Paul en las primeras líneas de su libro John Lennon en su tinta. Ambos habían nacido en Liverpool; Paul en el hogar de un comerciante en algodón y John en el de un marinero de barco mercante que un día dejó la casa familiar para no volver. John fue criado, entonces, por una tía. Los dos adolescentes compartían muchas horas del día, muchas de las cuales estaban dedicadas a ponerle música a los versos que John había comenzado a escribir.

A los pocos meses, ese dúo se convirtió en trío con la incorporación del guitarrista George Harrison. Cinco años después se sumaría Ringo Starr, quien había sido baterista de otra banda, que por entonces también comenzaba a dar sus primeros pasos, los Rollings Stone. Cuando el productor Brian Epstein los escuchó en un sótano de Liverpool, les ofreció representarlos a cambio del 24 por ciento de los ingresos que percibieran desde ese momento. Fue precisamente este manager quien les abrió las puertas para la grabación del primer disco simple Love me do, editado en octubre de 1962, y que vendería 100.000 ejemplares. Al año siguiente, su primer long play Please please me, vendería cuatro millones de discos. Su segundo larga duración With the Beatles, vendió 250.000 álbumes un mes antes de ser editado.

Brian Epstein murió a los 32 años, el 27 de agosto de 1966. Esa muerte se metió muy dentro del ánimo del grupo. Fue un duelo y un aldabonazo. Algo había terminado para siempre y algo nuevo debía necesariamente nacer. Ese nacimiento se produjo con Sgt. Pepper's Lonely Hearts Club Band, el octavo disco de la banda, en el que mostraba al grupo asimilando un gran bagaje de nuevas influencias: música sinfónica, sonoridades hindúes, el music hall y la psicodelia. Luego de escuchar el disco, el genial director de orquesta Leonard Berstein los comparó con Robert Schuman. El disco vendió tres millones de copias en cuatro meses. Faltaban tres años para la ruptura del grupo, pero en esa época aun los unía una sólida relación. Un amigo del grupo, Mick Jagger, los recordaba así por entonces: “Cuando están juntos, una corriente magnética los envuelve, y al mismo tiempo forma una barrera infranqueable para quienes los rodean”. Esa corriente magnética es la que emana de cada surco de este disco que inauguró lo que años después se llamaría álbum conceptual y que marcó una de las cumbres más altas de esa cordillera de la música contemporánea llamada Los Beatles.

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