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El Fiscal de Nuremberg

Albert Paul Lentin fue un abogado que participó activamente en la Resistencia y tuvo un papel clave en el juicio contra los nazis.

Interés General

17/02/2026 - 00:00hs

Se unió a la Resistencia contra el nazismo a los diecisiete años y formó parte del grupo que tomó Argel el 8 de noviembre de 1942 para preparar el desembarco estadounidense. Designado para una misión en los juicios de Núremberg en 1946, Albert-Paul Lentin contribuyó, junto a Edgar Fauré, a la investigación de los criminales de guerra nazis y posteriormente se convirtió en agregado de prensa del Alto Comisionado francés en Austria. En 1948, emprendió una carrera periodística, prestando su pluma activista - comprometida con la extrema izquierda-, a diversos periódicos. Primero trabajó para Libération, el periódico clandestino surgido de la red de resistencia Libération-Sud, donde este francoargelino se convirtió en el especialista en asuntos de África y Oriente Medio. En 1961, como corresponsal especial de Libération en Argelia, fue expulsado por las autoridades francesas.

Albert Paul Lentin sostuvo una concepción monista del derecho y de la supremacía del derecho internacional sobre los distintos órdenes jurídicos nacionales, extendiendo las garantías constitucionales a todos los habitantes de la Nación, sin distinguir entre quienes cometieron “crímenes contra la humanidad” o simples delitos tipificados por la ley penal.

Se estima que en el Holocausto murieron 11 millones de civiles como resultado de actos genocidas. A pesar de la magnitud del crimen, sólo 611 personas fueron juzgadas. De ellas, el 100 por ciento argumentó que únicamente estaban “siguiendo órdenes”. Durante y después de la Guerra, los países Aliados se preguntaron acerca del trato que se les daría a los líderes nazis, responsables del sufrimiento y la muerte masiva de millones de personas inocentes. Se decidió enjuiciar a los responsables por cometer crímenes contra la humanidad y crímenes de guerra. Los juicios de crímenes de guerra se realizaron en la ciudad alemana de Núremberg entre noviembre de 1945 y abril de 1949.

Lentin fue el fiscal más joven de aquel Tribunal de Nuremberg. Durante toda su vida profesional, política, e incluso privada, se enfrentó a los problemas del terrorismo y la subversión. Nacido en Argelia, hizo estudios en derecho y filosofía, y formó el primer núcleo del combate adscripto al gaullismo desde Argelia. Lo habían tratado más de una vez de traidor: cuando pertenece a una comunidad y denuncia los crímenes que ésta comete se gana siempre el mote de traidor a la patria. “Ahora bien – aseguraba Lentin, si uno vence, ya no es traidor, todo lo contrario”. Por entonces, los que estaban en la resistencia eran calificados de terroristas y de subversivos por los alemanes y por el gobierno de Vichy; todos los que luchaban contra el régimen eran calificados de “agentes de Moscú”.

Una vez que los aliados vencieron se decidió que había que juzgar a aquellos que habían cometido los crímenes más abominables. Así Lentin entró en ese mecanismo que iba a establecer lo que luego se llamó Tribunal de Nuremberg, que sesionaría durante un año para juzgar a los criminales nazis. En ese contexto, el general De Gaulle necesitaba magistrados que hablaran por lo menos dos lenguas extranjeras y hubieran participado muy activamente en la resistencia. Doctores en derecho había muchos, que hablaran varias lenguas también había bastantes, pero que hubieran peleado en la resistencia desde el primer momento había solamente dos: Leris y Lentin. El primero de ellos trabajaba en el Palacio de Justicia de Nimes y por la noche hacía volar vías de ferrocarril.

El primer problema a resolver fue seleccionar los criterios que se aplicarían para considerar a un Estado como criminal en tiempos de guerra. Los alemanes alegaron inmediatamente: “Ustedes se arrogan el derecho de juzgarnos porque ganaron la guerra”. Lo cierto es que ese problema fue encarado a fines de 1944 a nivel de las 4 potencias: Estados Unidos, Unión Soviética, Gran Bretaña y Francia. La respuesta al criterio alemán, aseguró Lentin, fue que ninguno de los estados que hacen la guerra es inocente ni está limpio de culpa.

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