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El rol clave de la UNLP para la revolución de la industria cervecera

Investigadores aportaron conocimientos fundamentales que ayudaron a crear una máquina para tratar el bagazo de malta y convertirlo en harina.

Interés General

27/11/2023 - 00:00hs

Varios dueños y productores de cervecerías artesanales tenían la incógnita de qué hacer con el bagazo de malta, un residuo insoluble de la producción de cerveza que es altamente contaminante. Esto se debe a que en la producción de cerveza la principal materia prima utilizada es la cebada malteada, que se somete a un proceso de cocción y maceración del cual se obtiene el mosto cervecero, que luego se fermenta para lograr la cerveza.

En este proceso se producen cantidades importantes de un residuo insoluble, conocido como bagazo cervecero (entre 250 y 600 g por cada litro de cerveza). Por suerte, con ayuda de investigadores de la Universidad Nacional de La Plata, descubrieron que podían convertir lo que era un desecho en una harina de alto valor proteico, con la que ahora hacen el primer pan de harina de malta del país.

Para llegar a este descubrimiento, uno de los impulsores cerveceros del proyecto comenzó a ­llevarse muestras de bagazo a su casa para hacer pruebas de cómo secarlo para frenar la fermentación, y se contactó con científicos de la Universidad Nacional de La Plata (UNLP) y del Conicet para hacer estudios microbiológicos.

La devolución de los científicos fue superadora: “Descubrieron que la harina tiene hasta un 25% de proteína, mucha fibra y es baja en carbohidratos. Además, como la maceración de la cerveza consume los azúcares, tiene un bajo índice glucémico. La cascarilla de los granos tiene además arabinoxilanos, que actúan como prebióticos y antioxidantes”. En otras palabras, tenía cualidades de superalimento.

En este sentido, Noemí Zaritzky, investigadora del Conicet y profesora de la Facultad de Ingeniería de la UNLP, aseguró que “utilizar el bagazo de cerveza como insumo para elaborar productos de consumo humano es una propuesta atractiva, que se enmarca en el concepto de economía circular”.

En esta línea, reconoció que “cuando se extrae del proceso de elaboración de cerveza, el bagazo cuenta con elevado porcentaje de humedad (entre 75% y 85%), por lo que es un material susceptible al crecimiento de microorganismos, lo cual genera una rápida ­descomposición del producto, que a su vez produce problemas ambientales”.

De allí surge la importancia de “lograr su estabilización mediante un proceso de deshidratación que permita preservar el producto, reducir su volumen y facilitar su almacenamiento y transporte para, así, usarlo como insumo en la formulación de alimentos”.

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