cultura

Las hermanas enemigas

El apellido Mitford cobijaba a cinco inglesas ubicadas en las antípodas, desde una amiga de Hitler a una simpatizante del comunismo ruso

Deborah Mitford, la duquesa viuda de Devonshire que murió a finales de 2014, fue quizás la única mujer en el mundo que bailó con John F. Kennedy y, pocos meses después, tomó té con Adolfo Hitler. Su muerte marca el fin de una era: desde el nacimiento de la mayor de las hermanas Mitford, hace 110 años, esta famosa familia fascinó a muchos, y con razón.

Los orígenes de los Mitford, familia de aristócratas desde el siglo XVIII, se remontan a la conquista normanda, en Northumberland. No obstante, la familia se hizo célebre en la década de 1930 gracias a las seis hermanas Mitford, hijas del II barón de Redesdale y su esposa, Sydney Bowles, célebres protagonistas de los tabloides (y de algún que otro escándalo).Las hermanas se inventaron un mundo propio en su infancia, cuando sus padres les prohibieron tratar con otra gente de su edad. Aunque después no se privaron de conocer a nadie y vivieron casi en vidriera durante más de medios siglo.

Nancy, la mayor, fue la Escritora de Bestsellers; Pamela, la siguiente, fue la Lesbiana Rural; Diana, la tercera, fue la Belleza Fascista. Luego vienen las casi mellizas que compartían habitación: Unity, la Suicida por Amor a Hitler; y Jessica, La Comunista Desheredada. Y, para cerrar, la única que cumplió el anhelo materno, y la única de las hermanas Mitford que logró casarse.

La hija mayor tal vez sea la más conocida de las seis hermanas. No tardó en convertirse en una habitual de las fiestas de la temporada londinense, haciéndose un nombre como una de las Bright Young Things que coparon los titulares durante los años 20. Una de las nuevas amistades de Nancy fue Evelyn Gardner, comprometida con el escritor Evelyn Waugh, con quien Nancy trabó un vínculo estrecho y duradero. Él fue quien la animó a escribir, primero como colaboradora anónima en varias publicaciones de cotilleo, más adelante con su propia columna en The Lady. En 1931 publicó su primera novela, Highland Fling, en la que varios personajes vagamente basados en sus amigos y conocidos causan estragos en una fiesta en una residencia escocesa.

Cuando su carrera como escritora ya estaba completamente asentada se casó con el cineasta británico Peter Rodd, de quien se divorció después de años de infelicidad en 1957, tras una larga separación. En la Segunda Guerra Mundial, Nancy mantuvo una relación con quien se considera el amor de su vida: Gaston Palewski, un político francés y estrecho colaborador de Charles de Gaulle. Tras la guerra, Nancy se mudó a Francia, donde residió hasta su muerte y fue muy alabada por su labor como biógrafa de Madame de Pompadour, Voltaire y Luis XIV.

Unity y Jessica se llevaban tres años entre sí, pero eran tan unidas como si fueran mellizas (de hecho, Nancy y Diana las llamaban a ambas con el mismo sobrenombre: “Hen”). No sólo compartían habitación sino que incluso se vestían igual, hasta el cisma que se produjo entre ambas llegada la adolescencia, cuando Unity se enroló en las Brigadas Fascistas de Mosley y Jessica se hizo comunista. Unity dejó primero la casa paterna: logró que la dejaran viajar a Munich, supuestamente a estudiar alemán, aunque su verdadero objetivo era conocer en persona a su ídolo, Adolf Hitler. Jessica no pidió permiso para irse de casa: se escapó a los dieciséis, junto al sobrino “rojo” de Winston Churchill (Esmond Romilly), a la Guerra Civil Española. Papá Mitford llamó furioso a Churchill para que solucionara el asunto y éste mandó un destructor británico a España para que trajera a los niños, pero ellos ya se habían casado y Jessica estaba embarazada.

Nancy le dijo una vez a un periodista: “Compadezco a los hijos únicos. Es bueno tener hermanas cuando a una le toca enfrentar las más crueles circunstancias de la vida”. Cuando Jessica leyó esas declaraciones, comentó: “Yo creía que las más crueles circunstancias de la vida son las hermanas”.

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