cultura

Todo empezó en La Plata

Luego de un mítico recital en nuestra ciudad, Mercedes Sosa fue detenida e inició su camino de exiliada.

El 20 de octubre de 1978, la oscuridad cayó antes de tiempo en el Almacén San José de La Plata. Mientras Mercedes Sosa entonaba las estrofas de "La carta", de Violeta Parra, las botas militares irrumpieron en el recinto. La escena fue dantesca: el público requisado uno por uno y "La Negra" detenida por el simple "delito" de cantar verdades. Aquel episodio fue el preludio del vacío. Poco después, Mercedes se vio obligada a empacar su vida en una valija, cargando con el peso de un exilio que la llevaría de París a Madrid, lejos del aire de sus cerros tucumanos.

Seguido de ese episodio traumático llegó el destierro en Europa, Mercedes no solo luchó contra la nostalgia, sino contra una tristeza que amenazaba con apagar sus cuerdas vocales. "Me moría por volver, pero sabía que mi voz era mi pasaporte y mi condena", reflexionaría años más tarde. Sin embargo, en la distancia, su figura creció hasta convertirse en la "Voz de América Latina", un símbolo de la resistencia cultural que los censores no podían alcanzar a través del Atlántico. En ese sentido, reafirmaba cada vez que daba entrevistas: “Pienso que ninguna cosa que sea prohibida está bien. Como no está bien la colonización cultural, y no se puede prohibir la música ni a los compañeros artistas”.

Cuando en diciembre de 1983 hizo su gira por el interior, se inició su vuelta definitiva a la Argentina. La noche del debut, cuando las luces del Ópera se atenuaron, el silencio fue absoluto. Apareció en el escenario: una figura imponente, envuelta en su poncho, con la mirada de quien ha visto el mundo pero solo anhela el suelo que pisa.

Antes de viajar, había terminado su disco, donde se había reencontrado con Colacho Brizuela: “Colacho ha sido un dolor que se ha ido. Ha sido muy duro para mí cada vez que me ha dejado un guitarrista. Cuando Pepete Bertiz se fue con Los Andariegos me dolió muchísimo, fue como una traición. Después volvió, antes de agravarse, y me sentí muy feliz de volver a cantar La Balderrama con él en el Lasalle. Con los músicos siempre se da en mí una relación familiar”.

Cuando invitó a un joven Charly García a sentarse al piano, el mundo del folclore tradicional se estremeció. Juntos interpretaron "Cuando ya me empiece a quedar solo", una canción del segundo disco de Sui Generis. Esa imagen —la mujer del bombo legüero y el ídolo del rock de vanguardia— fue el acta de nacimiento de una nueva música nacional. Asimismo, a raíz de su aparición en un recital de Chany Suarez, Mercedes aseguraba: “Yo tengo la obligación de a ver a mis compañeros, de preguntarme: ¿cómo es posible que no se conozca a esta gente?”. Por otro lado, resultó vibrante lo dicho por la Negra a propósito de Violeta Parra: “Violeta es la compositora que más ha sufrido en Chile, porque no la pudieron poner en un molde, y fue herida por lo más tremendo que le puedo ocurrir a una mujer: el amor. Ahí está todo”.

En cuanto a la difusión de su música, según la cantora, el folklore había sido tirado a horarios sin importancia. El tango fue apoyado porque el folklore estaba más cerca del hombre del pueblo, del campo, donde se sufre. El tango, en cambio, tenía una vía más intimista: era el caso de Manzi, Discépolo y los grandes poetas: “El hombre de campo- afirmaba durante un reportaje- tiene una posición simple, más social, desde el Martin Fierro. Así han metido a cantantes como María Ofelia, que no tiene la dignidad de Ramona Galarza. Yo apagaría la televisión porque el poder corrompe. Hice mi carrera sin esa gente”.

Mercedes grabó más de 40 discos y continuó una prolífera carrera, en la que compartió grabaciones y escenarios con los artistas más destacados del mundo. Siempre atenta y dispuesta a trabajar en conjunto con los nuevos talentos, en dos de sus últimos trabajos de estudio "Cantora" 1 y 2, grabó junto con Shakira, Luis Alberto Spinetta, René Perez, Caetano Veloso y Joan Manuel Serrat, entre otros.

Noticias Relacionadas