Una promesa que cayó en el olvido
Muy pocos recuerdan ahora a Nestor Vicente, un político progresista que se formó en la lucha contra la última dictadura.
culturaMuy pocos recuerdan ahora a Nestor Vicente, un político progresista que se formó en la lucha contra la última dictadura.
22/01/2026 - 00:00hs
Se decía que lo que puede faltarle de apellido le sobra de honestidad. El doctor Néstor Vicente, hombre que supo pertenecer a la Democracia Cristiana, ha sido uno de los que más claramente trabajó en la defensa de los derechos humanos y el movimiento nacional en la década del ochenta. Ex edil metropolitano, fue miembro de la Asamblea Permanente por los Derechos Humanos y de la Junta Nacional partidaria. Ex integrante del Frejuli, en sus épocas de concejal metropolitano intentó socializar la muerte (propuso tarifas únicas para los servicios fúnebres) e investigar el asunto de la basura.
Su espíritu quijotesco lo llevó a arremeter contras las injusticias aferrado a su cristianismo pacíficamente combatiente. Sin hacer caso de las críticas de algunos correligionarios, habló del divorcio, las Fuerzas Armadas o de la revolución cristiano socialista que aspiraba, sin especular con el rédito político y sin permitir que el miedo ahogara el coraje de su sinceridad.
Su historia en la acción política es la de alguien que siempre ha estado naturalmente enrolado en una postura popular y comprometida con las cosas nacionales. Proveniente de una familia de clase media en ascenso, como tantos de su generación, en el 60 – con la política de apertura de Horacio Sueldo- optó por la Democracia Cristiana. Fue cuando Sueldo derrotó internamente el sector liberal que lideraba Ordoñez y que había permitido que en algún momento fuera afiliado el infame Martínez de Hoz (ex ministro de economía de la última dictadura cívico militar). Curiosamente, Vicente ascendió políticamente en las épocas de dictadura porque, según él, “remó muy parejo en épocas constitucionales y en épocas de represión o de ausencia de vida política”.
Por entonces, supo lo que era creer que se tenía algún poder cuando en realidad no tenía nada: “En la democracia argentina – decía Vicente- nos prestan el ´juguete´ para que nos entretengamos un poco. A veces no nos hemos parado a mirar si estamos dominando la situación o si estamos jugando con la situación. Creo que uno de los defectos de la política argentina es que los políticos a veces se convierten en periodistas. Van comentando la situación cuando en realidad un político debe provocar la situación”.
A partir de 1976, decidió actuar conforme a su conciencia, lo que le terminó valiendo conflictos muy serios dentro de su partido. En abril de ese año se definió durante una reunión partidaria efectuada en Pontevedra. “Dije que este era el gobierno de los otros, que no había ninguna duda de que eran enemigos y que lo único a que podíamos aspirar era al más pronto fracaso de esta dictadura”. Tuvo problemas en el partido y eso lo llevó a comprometerse más y a encarnar el antiproceso, totalmente opositor, sobre todo, porque era un hombre muy vivencial.
En ese sentido, su interés por los derechos humanos nació por un problema de conciencia y de responsabilidad: ante una comunidad que se veía muy atacada, fue levantando, cada vez más, la defensa de los derechos humanos, la defensa de la vida, a una libertad que fue castrada desde todo punto de vista. En 1980, se incorporó a la Asamblea Permanente de los Derechos Humanos, de manera simultánea con un abanderado de los Derechos Humanos como lo fue Augusto Conte Mac Donell.
En 1981, junto a Oscar Alende, Conrado Storani y José María Rosa, publicó “El ocaso del Proceso”, un libro publicado en plena dictadura, en el que distintas voces lúcidas del campo nacional y popular plantean el inevitable retorno de la democracia, cuando ésta era apenas entrevista como un sueño.
Fue elegido presidente del club Huracán en 2003. Vicente valoró que “en los clubes, muchas veces la solidaridad derrota al egoísmo”, cuestión que consideró loable en la sociedad actual. Hoy ejerce como presidente de la Comisión de Cultura de la Asociación del Fútbol Argentino (AFA), ya que fue elegido por unanimidad.