¿Cómo haremos para pasar el invierno?

La histórica frase de Alvaro Alsogaray se volvió un drama para los argentinos 55 años después. Los aumentos en prepagas, servicios públicos y en la canasta básica de alimentos castigan las arcas familiares y no hay bolsillo que aguante. El futuro económico del país, otro problema 

"Hay que pasar el invierno”, dijo el por entonces ministro de Economía de la Nación, Alvaro Alsogaray, en una conferencia de prensa en la Casa de Gobierno a fines de julio de 1959. Y 55 años después, la histórica frase se transformó en un dolor de cabeza para el grueso de las familias argentinas, cuyas economías no toleran para nada las reiteradas subas en distintos rubros.

Desde enero hasta la última quincena, los aumentos en la canasta básica de alimentos llegan a casi el 20%, siendo las verduras, frutas y otros productos de consumo básico -como la yerba, el arroz o los fideos- los más encarecidos. Mientras tanto, las expectativas inflacionarias para fin de año ya hablan de un 40%, guarismos que serían incluso mayores si la situación económica del país se complica aún más.

“En la canasta básica lo que estamos viendo es que los aumentos no paran. Aún habiéndose amesetado el consumo y con tendencia a la baja en algunos sectores. Los precios no bajan, estamos con un problema muy serio en el traslado a los valores de lo que son los aumentos en combustibles y fletes y la presión tributaria (nacional, provincial y municipal). Así que el panorama en ese sentido, lejos de aquietarse, muestra porcentajes que se mantienen en movimiento permanentemente”, dijo a Hoy el presidente de la Unión de Consumidores de Argentina (UCA), Fernando Blanco Muiño.

Pero no sólo eso: varios argentinos deberán afrontar la temporada más fría del año con importantes incrementos en las prepagas y los servicios públicos, sobre todo el gas. En el caso de las primeras, la suba será del 9%, aunque hay boletas que cobran el retroactivo del mes pasado, lo que suma un 18% más. Con esto, los planes médicos pasaron a costar 36% ó 37% más que hace un año. 

Claro está que este combo peligroso para los bolsillos podría todavía ser peor si desde el exterior no llegan noticias positivas. En este sentido, si el litigio con los fondos buitre no llega a buen puerto, es casi seguro que el golpe repercutirá en cada una de las familias que ocupan el territorio nacional. Y lo peor, lo que asomaba como una lluvia de aumentos sin freno pasaría a convertirse en una catarata inflacionaria muy difícil de contener en el corto o mediano plazo. Sin lugar a dudas, habrá que pasar el invierno.

No alcanzará para el gas, ¿tampoco para la electricidad?

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De la misma manera, el suministro de gas pasaría a costar, en algunos casos, un 140% más que lo que se venía pagando. Tan es así que las tarifas con vencimiento en los primeros días de este mes tuvieron incrementos de entre los $ 30 y $ 60, pese a que el servicio todavía deja mucho que desear en determinados sectores (hoy, frente al impedimento de acceder a la red hogareña, más de 4,5 millones de personas dependen de una garrafa social).

En ese sentido, según Blanco Muiño, “el gas entra en el paquete de la quita de subsidios y estamos en la segunda etapa, porque se había definido eliminarlo en tres etapas: La primera en abril, la segunda en julio y la última en agosto”.

“Con las facturas de agosto va a ser donde más va a impactar, por el consumo de julio. De manera tal que con agosto va a ser la referencia más alta que se va a tener, por lo menos en este año”, agregó.

Por último, el titular de la UCA también advirtió que “el Gobierno va a avanzar en estos meses en aplicar el mismo esquema que del gas para la electricidad. El déficit energético es muy grande y sobre todo el costo de importación que tiene el Estado no se sostiene. Va a haber un régimen de salida del sistema de subsidios similar al gas y eso va a afectar las economías y presupuestos familiares”.

Los jubilados, los que más sentirán el impacto del caos inflacionario

En diálogo con nuestro diario, el titular de la Unión de Consumidores de Argentina, Fernando Blanco Muiño, reconoció que uno de los sectores más complicados a futuro con los aumentos será el de los jubilados.

“Los haberes previsionales se actualizaron en marzo a un 11,31% y se estableció el mínimo en 2.747 pesos. El 11,31% saldría empatado con la inflación de los primeros tres meses del año y ahora ya están perdiendo poder adquisitivo contra lo que han sido los aumentos de todo este período. Ni hablar en áreas puntuales como en los medicamentos, en donde el aumento interanual supera el 40%”, aseguró el representante de la ONG de defensa de los consumidores.

Además, explicó que “en nuestro país tenemos casi siete millones y medio de jubilados. Este es uno de los sectores que van a estar más golpeados en nuestro país y creo que el Gobierno y la oposición en el Congreso tienen que buscar soluciones en el cortísimo plazo, porque lo que está pasando con ellos es una situación muy injusta”.

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