El Gobierno cerró junio con un déficit superior al billón de pesos

La caída real de los ingresos y el aumento del gasto deja el tercer rojo de la gestión libertaria y complica las metas con el FMI.

El Ministerio de Economía informó que las cuentas públicas cerraron junio con un déficit superior al billón de pesos, el tercero desde el inicio de la gestión de Javier Milei. El resultado negativo se explicó por la combinación de menores ingresos y un incremento del gasto, en particular por el pago de aguinaldos a jubilados y pensionados.

El Sector Público Nacional registró un déficit primario de $696.843 millones y pagos de intereses de deuda por $328.049 millones. A esto se sumó el desembolso de unos $3 billones en intereses de bonos capitalizables que no fueron renovados. La postergación del vencimiento del Impuesto a las Ganancias para personas humanas, trasladado a julio por la reforma de la Ley de Inocencia Fiscal, impactó en la recaudación y profundizó el rojo mensual.

Ingresos en baja y gasto en alza

Los ingresos totales alcanzaron $14,16 billones, con una suba nominal del 23% interanual pero con una caída real cercana al 4%. Los recursos tributarios, por su parte, crecieron 21,7%, condicionados por el traslado de vencimientos. En paralelo, los gastos treparon a $14,85 billones (+38%), con fuerte incidencia de las prestaciones sociales, que sumaron $11,06 billones (+38,1%).

El Instituto Argentino de Análisis Fiscal advirtió que los ingresos tributarios tuvieron una caída real del 8,8% y que el gasto primario subió 3,1% en términos reales. De este modo, el superávit primario de junio de 2025 se transformó en un déficit en junio de 2026.

El contraste con el semestre

A pesar del rojo mensual, el Gobierno destacó que el primer semestre cerró con un superávit financiero de 0,1% del PIB y un superávit primario de 0,6%. Sin embargo, la meta con el FMI es de 1,4% del PIB en el frente primario, lo que anticipa un endurecimiento del ajuste en los próximos meses.

El déficit de junio expone la fragilidad del equilibrio fiscal y la dependencia de medidas extraordinarias para sostener las metas. La tensión entre ingresos postergados y gastos sociales marca que el margen de maniobra del Ejecutivo es cada vez más estrecho, y que el superávit acumulado convive con señales de desgaste cada vez más visibles.

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