El Gobierno elimina aranceles y consolida un modelo dependiente

Tras el cierre de la única fábrica de aisladores eléctricos, el Ejecutivo abre el mercado.

El cierre definitivo de la Fábrica Argentina de Porcelanas Armanino (Fapa), único productor nacional de aisladores eléctricos, marcó un quiebre en la industria local. La planta de Monte Grande fabricaba el 100% de los aisladores de porcelana del país y abastecía el 70% del mercado interno.

Tras anunciar el cese irreversible de su actividad, la fábrica dejó a la Argentina sin producción propia de un insumo clave para el sistema energético. Frente a este escenario, el Ministerio de Economía resolvió suspender los derechos antidumping para las importaciones, medida que habilita el ingreso de estos productos sin penalidades, profundizando la dependencia externa.

La cartera que conduce Luis Caputo justificó la eliminación de los aranceles como una medida “necesaria” para asegurar la confiabilidad de la red eléctrica. Argumentan que mantener derechos de protección sería un costo injustificado, dado que no existe oferta local. Sin embargo, el impacto es claro: pérdida de empleos, cierre de la última planta del rubro y mayor dependencia de proveedores extranjeros. Las distribuidoras y constructoras podrán importar sin restricciones, pero la industria nacional queda desmantelada en un área estratégica.

El cierre de Fapa se inscribe en un contexto de expansión de las compras externas. En 2025, las importaciones crecieron 24,5% y alcanzaron los US$ 75.670 millones, según el Indec. Los bienes de consumo subieron 54%, superando incluso a los bienes de capital, con un 51,3%. China y Brasil concentran casi la mitad de las compras, mientras que sectores como el metalmecánico sufren la competencia de productos extranjeros.

Ante este escenario, la Unión Industrial Argentina advierte que el modelo vigente destruye capacidades productivas y genera dependencia estructural.

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