La venta de yerba mate cayó 9% en febrero y agrava la crisis del sector
Productores alertan por la caída del consumo interno y advierten que la desregulación pone en riesgo el futuro de la actividad.
El mercado argentino de la yerba mate atraviesa un inicio de año marcado por la caída del consumo. En febrero, se despacharon 19.261.816 kilos, un 9% menos que un año atrás y el peor registro para ese mes en cinco años.
Las estadísticas del Instituto Nacional de la Yerba Mate (INYM) muestran que entre enero y febrero de este año la demanda interna se redujo 5,5% frente al mismo lapso de 2025. En contraste, el frente externo se mantuvo estable: se exportaron 6.299.095 kilos, apenas 32.849 menos que el año pasado. La incógnita está puesta en marzo, cuando las exportaciones podrían verse afectadas por las complicaciones logísticas derivadas de la guerra en Medio Oriente.
En total, la demanda de yerba mate argentina en el primer bimestre llegó a 46.961.725 kilos, con un saldo negativo de 2,25%. Los productores enfrentan esta nueva cosecha con precios de la materia prima muy por debajo de los costos estimados por el INYM. La escalada del gasoil agrava la situación y pone en duda la viabilidad de levantar la cosecha.
El pedido a Kicillof
En paralelo, organizaciones de productores y la Cooperativa Río Paraná, entregaron este lunes al gobernador bonaerense Axel Kicillof, un documento de más de 700 páginas en el que denuncian el impacto de la desregulación impulsada por el Gobierno nacional. El texto establece la necesidad de restituir plenamente las facultades del INYM, cuya capacidad de intervención —afirman— quedó severamente afectada tras los cambios normativos recientes.
El planteo al mandatario bonaerense señala que la actual dinámica favorece procesos de concentración económica, y pone en riesgo la continuidad de miles de unidades productivas. Según los productores, las medidas impulsadas por la administración de Javier Milei modificaron la correlación de fuerzas dentro de la cadena yerbatera, debilitando a los pequeños actores.
La incertidumbre internacional y la crisis interna configuran un escenario complejo. Los productores insisten en que, sin regulaciones claras y precios que cubran los costos, la continuidad de la actividad está en riesgo.
