Viajar en el AMBA se volvió un lujo en la era Milei
Un informe de CEPA reveló que las tarifas crecieron muy por encima de la inflación y convirtieron el traslado diario en un gasto desmedido.
Un informe del Centro de Economía Política Argentina (CEPA) reveló que el transporte público en el Área Metropolitana de Buenos Aires sufrió aumentos récord desde la llegada de Javier Milei al Gobierno. El boleto mínimo de colectivo en la provincia pasó de $52,96 a $871,30 entre diciembre de 2023 y abril de 2026, con una suba nominal del 1.545%. El subte encabezó los incrementos: saltó de $80 a $1.414, lo que implicó un aumento del 1.668% y una suba real del 337% por encima de la inflación acumulada.
El informe advirtió que el impacto golpeó de lleno el poder adquisitivo de trabajadores y estudiantes. Mientras la inflación acumuló un 303,5% en el período, el Salario Mínimo, Vital y Móvil apenas aumentó 129%. La diferencia entre ingresos y tarifas dejó al transporte como uno de los gastos que más presiona sobre los bolsillos en el AMBA.
El costo laboral del traslado diario
Según el CEPA, un trabajador que combina colectivo y subte durante 22 días hábiles destinaba el 2,6% del salario mínimo al transporte en diciembre de 2023. En abril de 2026 ese gasto escaló al 17,3% del ingreso mensual. En muchos casos, quienes necesitan combinar varios medios para viajar al trabajo, destinan cerca del 15% del sueldo solo para movilizarse.
El estudio vinculó la escalada tarifaria con la reducción de subsidios nacionales y el aumento de costos operativos. El precio del gasoil subió 536% en el mismo período, mientras que el presupuesto real del Fondo Fiduciario del Sistema de Infraestructura del Transporte cayó 17,5%. Para CEPA, el ajuste aplicado por el Gobierno trasladó el peso del sistema directamente a los usuarios.
El golpe a los estudiantes y becas congeladas
El informe también remarcó el deterioro de la Beca Progresar, congelada en $35.000 desde marzo de 2025. En diciembre de 2023 permitía cubrir 839 viajes con descuento, pero en mayo de 2026 apenas alcanzó para financiar 111 boletos. El poder de compra de la asistencia cayó 87%, afectando especialmente a estudiantes que dependen del transporte público para sostener la cursada.
El estudio concluyó señalando que la combinación de tarifas en alza, subsidios recortados y salarios rezagados, convirtió al transporte en uno de los rubros más castigados por la política económica oficial. Lo que el Gobierno presentó como orden fiscal, terminó traducido en un golpe al bolsillo de trabajadores y estudiantes del AMBA.
