Tras el triunfo ante Boca, Estudiantes retomó los entrenamientos en el Country Club con una jornada especial: Juan Sebastián Verón dijo presente junto a exreferentes del club, siguió de cerca a la Primera, la Reserva y los juveniles, y reforzó el mensaje de identidad y pertenencia puertas adentro.
El Country Club de City Bell fue escenario de una jornada distinta para Estudiantes de La Plata. Luego del impacto que significó la victoria frente a Boca en UNO, el plantel profesional volvió a los entrenamientos con la cabeza puesta en el próximo compromiso ante Defensa y Justicia, pero el foco no estuvo solo en lo futbolístico. La presencia de Juan Sebastián Verón marcó un día especial en el predio y dejó señales claras sobre el acompañamiento institucional en este momento del equipo.
La Brujita siguió atentamente las tareas de los dirigidos por Eduardo Domínguez, que trabajaron con normalidad tras el día libre posterior al triunfo. La práctica combinó ejercicios físicos, trabajos con pelota y movimientos tácticos, con la mira puesta en sostener la intensidad mostrada ante el Xeneize y ajustar detalles de cara a un semestre cargado de competencia.
Pero la recorrida de Verón no se limitó a la Primera. El presidente también observó el entrenamiento de la Reserva y se detuvo en varias de las canchas donde trabajaban las divisiones juveniles, acompañado por integrantes de la secretaría técnica. En ese contexto, la jornada tomó un tinte simbólico fuerte, con la presencia de varios exreferentes del club que hoy transitan nuevos roles, formales o informales, dentro del fútbol albirrojo.
Junto a Verón estuvieron Agustín Alayes y Marcos Angeleri, piezas clave en la planificación deportiva actual. También se los vio a Mariano Andújar y Pablo Lugüercio, recorriendo el predio, dialogando entre ellos y siguiendo de cerca los entrenamientos.
El caso de Lugüercio se da en el marco de su acercamiento al coaching deportivo y su trabajo con juveniles, mientras que Andújar, recientemente desvinculado de Banfield, estuvo especialmente atento a la actividad de las inferiores, donde juega su hijo Vito. Detalles que refuerzan la idea de familia Pincha y de un club que busca integrar experiencias, generaciones y miradas.
Las imágenes de la jornada no tardaron en circular y fueron compartidas por las redes oficiales del fútbol amateur de Estudiantes con una frase que resumió el espíritu del día: “Un viernes de fútbol, con la mejor compañía”. En City Bell, más allá de la pelota, volvió a respirarse identidad, pertenencia y un mensaje claro: el proyecto se construye con pasado, presente y futuro caminando juntos.