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Así será la misión de la NASA que busca salvar un telescopio espacial en caída libre
La nave LINK, construida por Katalyst Space, se acoplará al telescopio espacial Swift para prolongar su vida útil en órbita y evitar su desintegración atmosférica. El lanzamiento está previsto para el 30 de junio.
El telescopio espacial Neil Gehrels Swift Observatory, uno de los instrumentos científicos más importantes de la NASA para el estudio del universo de alta energía, afrontará el próximo martes 30 de junio una de las maniobras más trascendentales desde su lanzamiento en 2004.
Ese día está previsto el despegue de una misión robótica que buscará elevar su órbita, prolongando su funcionamiento y marcando un antes y un después en la forma de mantener observatorios espaciales.
La misión Swift Boost, utilizará la nave espacial Link desarrollada por Katalyst Space. “No creemos que todos los satélites que se acercan al final de su ciclo de vida deban ser puestos en órbita. Su reentrada en la atmósfera es una parte natural del ecosistema espacial”, dijo Shawn Domagal-Goldman, director de la División de Astrofísica de la NASA.
Swift fue diseñado para detectar estallidos de rayos gamma, las explosiones más energéticas conocidas del universo. También ha contribuido al estudio de agujeros negros, estrellas de neutrones, supernovas, cometas y otros eventos astronómicos transitorios.
“Este no era un satélite cualquiera; es un observatorio con capacidades únicas para la astrofísica”, explicó Shawn. Y amplió: “Es un observatorio capaz de girar rápidamente por el cielo para localizar objetos que explotan en la oscuridad”.
La operación representa un enorme desafío tecnológico. El vehículo deberá realizar un encuentro orbital de gran precisión con un satélite que nunca fue diseñado para ser reparado o remolcado. Si la maniobra resulta exitosa, no solo permitirá que Swift continúe realizando observaciones científicas durante varios años más, sino que también demostrará la viabilidad de prestar servicio a satélites ya existentes en órbita.
Los especialistas consideran que esta tecnología podría revolucionar el futuro de la exploración espacial. En lugar de reemplazar costosos observatorios cuando comienzan a perder altura, será posible extender su vida útil mediante misiones de mantenimiento, reduciendo costos y disminuyendo la generación de basura espacial.
