Aumenta el consumo de los videojuegos en cuarentena

La Organización Mundial de la Salud incluyó esta problemática en su clasificación internacional de enfermedades. Los especialistas señalan que el incremento se debe a la búsqueda de un “refugio” en pleno aislamiento social.

Las consolas, las computadoras gamer, los celulares con alta definición, mega auriculares, todo eso y más puede ser parte del equipamiento de las personas que manifiestan una adicción hacia los videojuegos. Este problema ingresó desde 2018 en el listado de enfermedades de la Organización Mundial de la Salud (OMS).

Se trata de un drama de este siglo. Con el avance de la tecnología y el crecimiento del negocio de los videojuegos, muchos se han visto atrapados en ese mundo, especialmente los adolescentes.

La cuarentena por la pandemia es un contexto en el que pueden aflorar nuevos adictos. Según un estudio de la empresa Flow, creció en un 20% el número de nuevos jugadores. Además, el 40% de quienes ya se dedicaban a los videojuegos aumentó el tiempo de exposición.

En este escenario, diario Hoy dialogó con Germán Beneditto, psicólogo especialista en Tecnoadicciones, Videojuegos y Gamificación Educativa, para poder comprender cuáles son las alertas a tener en cuenta en los hogares y cuáles serían las posibles herramientas para evitar caer en el uso excesivo y la adicción como punto cúlmine. “No es lo mismo jugar un par de horas y seguir con otra actividad que estar pendiente todo el tiempo de lo que pasa con el juego. Si hay un pensamiento recurrente, alteración de las emociones ante lo que pasa con el juego, las alteraciones ante interrupciones hay que evaluar si en la persona hay un detrimento de la salud y el bienestar”, señaló a este medio el especialista.

Alerta familias

Poner alertas y entender que existe la problemática tampoco significa demonizar a los juegos ni estigmatizar a quienes lo utilizan como un entretenimiento y hasta un modo de vida. De hecho, el especialista remarca que si se utilizan de manera adecuada, pueden ser beneficiosos.

“Podemos ver rasgos de un uso excesivo cuando las personas sacrifican cada vez más horas de sueño para dedicar al juego, si se saltean comidas, si se rompen los vínculos o el diálogo con familiares o amigos, si lo único que piensa y le preocupa es el videojuego, a lo largo de un tiempo considerable podemos hablar de una adicción”, remarcó Beneditto.

Este tipo de usos en exceso o trastornos generados por los juegos y la tecnología se da con mayor injerencia en la etapa de la adolescencia, donde tal vez se recorta el vínculo con los padres y se buscan alternativas de escape a ciertas realidades complejas.

“En la adolescencia es donde más se notan estas prácticas porque en esa etapa se forma la identidad. Depende cómo hayan transitado los vínculos familiares hasta el momento, si tienen algún trauma, los va a poner en una situación de vulnerabilidad donde es más susceptible de buscar refugio en adicciones de todo tipo. Los videojuegos entran en esta lógica”, remarcó el psicólogo.

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Por eso, Beneditto señaló que este tipo de uso problemático responde a otras cuestiones que él pudo evaluar en las sesiones en su consultorio con jóvenes de distintas edades que mantenían una característica común detrás de ese conflicto.

“Al atender a algunos adolescentes, pude notar que el videojuego se transforma en una especie de trastorno secundario, como una consecuencia de otros. Voy sondeando la vida de estos chicos y se ve que fueron víctima de maltratos familiares, bullying o violencias de todo tipo”, enfatizó.

Algunos consejos del profesional para superar estos problemas: colocar la PC o consola en un lugar común de la casa, lograr un acercamiento y mostrar interés por parte de los adultos, ofrecer alternativas para regular los tiempos pero sin que sea un castigo.

El encierro, un factor

Según el estudio de la empresa Flow, la estadía de muchas más horas en casa y la merma en las obligaciones de trabajo o estudio podrían incrementar la cantidad de jugadores.

“Aumentó el uso pero no significa que pueda haber una adicción, muchos lo usan como un refugio para distraerse. Las adicciones ya venían de antes y luego de la pandemia vamos a poder evaluar quiénes quedan enganchados; ahí podríamos hablar de un uso excesivo dependiendo de las alertas que nos indiquen que se trata de algo no beneficioso, en un extremo podemos pensar que se genere una tecno adicción”, marcó.

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