cultura

El Castillo Morisco, una joya arquitectónica de Tandil

Fue inaugurado el 4 de abril de 1923, en ocasión del centenario de la ciudad.

El Castillo Morisco de Tandil se convirtió con el paso de los años en uno de los símbolos más reconocibles del paisaje tandilense. Su silueta de inspiración árabe, coronada por torres y murallas, parece salida de otro tiempo.

Ubicado lo alto del Parque Independencia, el icónico neoárabe vigila la ciudad desde una de las sierras más emblemáticas de la provincia de Buenos Aires y su historia está profundamente ligada al crecimiento turístico y cultural de la ciudad.

El parque público cuenta con una portada de estilo románico, obsequiada por la colectividad italiana y en la cima el Castillo Morisco, construcción donada por la colectividad española en 1923. Esta está elevado sobre un promontorio de 280 metros permitiendo así tener las mejores vistas panorámicas de la ciudad, del lago y de los cerros.

El diseño, inspirado en la arquitectura morisca de la península ibérica, buscó recrear el estilo de las antiguas fortalezas árabes que marcaron durante siglos la historia de España. Por eso, sus arcos, almenas y detalles decorativos remiten a esa herencia cultural que todavía perdura en ciudades como Granada o Córdoba.

La importancia del castillo excede lo arquitectónico. Representa el aporte de las corrientes inmigratorias al desarrollo argentino y refleja cómo las comunidades extranjeras dejaron su huella en distintas regiones del país.

Hoy, a más de un siglo de su inauguración, el Castillo Morisco continúa siendo uno de los sitios más visitados de Tandil.

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