cultura

Entrevista a Martín Caparrós

El escritor argentino radicado desde hace más de una década en España, acaba de publicar otra novela.

A estas alturas es uno de los escritores argentinos más prolíficos. A mediados de 2023, a Martín Caparrós le diagnosticaron esclerosis lateral amiotrófica, pero la enfermedad –pese a las claudicaciones físicas ocasionadas- no hay impedida que la máquina de narrar se haya detenido. Todo por la patria es la novela recientemente publicada, un policial en cuyo centro está uno de los jugadores más célebres de la historia de River Plate.

–¿Estás en modo mundial?

– Sí, tampoco estoy viendo tantos partidos. La verdad que acá es muy incómodo: los horarios son imposibles. Los veo, generalmente, en diferido y cuando los veo así, los veo rápido, adelanto, qué se yo.

–De lo que llevas visto, ¿qué opinas? ¿Alguna sorpresa?

–Bueno, sorpresa para mal fue el arranque de España. Portugal me dio gusto porque es Cristiano, al que no había manera de hacer nada con él. Pero, sobre todo, Inglaterra- Croacia me pareció un buen partido. El 4-2 un poco engañoso, porque los ingleses iban cagando aceite hasta que metió el último Rashford.

–El de Brasil- Marruecos también fue lindo partido.

–Marruecos pareció mejor selección que Brasil. A Brasil le falta armar juego; metió un gol Vinicius porque es muy bueno. Por otro lado, el arquero de Cabo Verde - no lo sabía, lo leí hace un rato- que el sobrenombre "Vozhina" (abuelito en nuestro idioma), porque se crió con sus abuelos, entonces lo llamaban así porque estaba con su abuela. Todo entrañable en ese tipo.

–Volvieron a las andadas epistolares con Juan Villoro, ¿cómo es el modus operandi?

–En realidad hubo un poco de titubeos en el principio, porque el mundial pasado nos escribíamos uno un día, el otro al otro día, y así sucesivamente. Pero este como es tan largo, y en principio hay días en los que no pasa nada, nos propusimos escribir dos veces por semana cada uno hasta que empiece la ronda eliminatoria y así escribimos todos los días. Pero hubo líos y malos entendidos, y al final escribimos más de lo que habíamos pensado. El tema es que uno recibe una carta, "qué hijo de puta, cómo hizo para escribir esto" y piensa cómo contestarle, me amargo un poco y me da mucho gusto tratar de contestarle.

–Jugate con algún pronóstico: ¿cuál es la final que te imaginas y cuál es la que te gustaría ver?

–-No tengo muy estudiadas las llaves. Pero me imagino Argentina- Francia. Todos estamos pensando un poco en esa posibilidad. Yo creo que España se va a recuperar y va a estar también en la discusión, y ahora se ve que Inglaterra puede estar también. Ahora diría que entre esos cuatro va a estar la cosa

–Hablanos de Rivarola, protagonista de Todo por la patria. Presentáselo a quienes aún no lo conocen.

– Rivarola es un porteño, hijo de inmigrantes italianos, nacido hacia 1900, y sus historias empiezan a suceder- en Todo por la patria- en 1933. En ese momento, él es una especie de buscavidas, tiene una hija chiquita pero ya no está con la madre, y quiere hacer algo. Insisto, no sabe bien qué, salvo que querría escribir tangos (en aquella época en que el tango era la música no museística de la Argentina). Rivarola quería ser autor de tango, no le sale muy bien. Por otro lado, se engancha en esta primera novela - es una serie de seis-, a través de un amigo que le vendía merca a Bernabé Ferreyra, un 9 de River al que llamaban la Fiera, un goleador imposible, que acaba de desaparecer. Es un verano, el jugador le pidió a River más guita que la que le estaban pagando, no se lo querían dar; quería ganar un poco más, y desaparece. Los diarios se preguntaban dónde está la Fiera. Rivarola tenía alguna idea y empezó a buscarlo. Al mismo tiempo hay un crimen en la historia: una medio monja de familia cajetilla porteña. Se van mezclando cosas. Aparece Borges también, que le quiere quitar una novia a Rivarola.

–Es un thriller.

–Por un lado, se siguen todas las cuestiones del crímen y la desaparación de Bernabé Ferreyra, y por otro lado, cómo Rivarola va tratando de armarse una vida, de escribir sus tangos.

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