Carmen, Auquinco y Farellón fueron liberados en el Parque Nacional Patagonia, en Chile, tras un extenso proceso de rehabilitación y aclimatación. El hito es fruto de un trabajo científico y de cooperación internacional para proteger a una especie clave y amenazada.
La Patagonia fue escenario de un acontecimiento que conmueve a toda la región: tres cóndores andinos recuperaron su libertad y volvieron a surcar los cielos en el Parque Nacional Patagonia, en Chile. Se trata de Carmen, una hembra nacida en cautiverio en 2023, y de Auquinco y Farellón, dos machos rescatados de situaciones críticas en distintos puntos del país trasandino. Su liberación no solo representa un logro ambiental, sino también un símbolo de cooperación regional en torno a la conservación de una de las aves más emblemáticas de los Andes, presente incluso en el escudo nacional argentino.
El camino hacia este momento comenzó en octubre pasado, cuando el Programa “Avión Solidario” de LATAM trasladó a los ejemplares desde el Centro de Rehabilitación de Aves Rapaces de Santiago hasta la Patagonia. Allí atravesaron un período de aclimatación de tres meses, durante el cual especialistas monitorearon de manera permanente su estado sanitario, comportamiento y capacidad de vuelo. El proceso incluyó ajustes en la alimentación, entrenamientos controlados y evaluaciones físicas exhaustivas para asegurar que estuvieran en condiciones de enfrentar el clima extremo y la geografía patagónica.
La iniciativa se enmarca en el Proyecto Manku, una alianza entre Fundación Rewilding Chile, Filantropía Cortés Solari y Aves Chile (UNORCH), con el respaldo del Zoológico Nacional del Parque Metropolitano, el Servicio Agrícola y Ganadero, la Corporación Nacional Forestal, Bioamérica Consultores y LATAM. Además, cada uno de los cóndores fue equipado con transmisores satelitales y de radio de última generación que permitirán un seguimiento científico detallado durante los próximos años.
El monitoreo aportará información clave sobre sus rutas de vuelo, áreas de alimentación y posibles amenazas, datos fundamentales para fortalecer estrategias de conservación en toda la región andina, incluyendo Argentina. Con una envergadura que puede alcanzar los 3,3 metros y un peso de hasta 15 kilos en los machos, el cóndor cumple un rol ecológico esencial como carroñero, contribuyendo a prevenir la propagación de enfermedades. Sin embargo, su baja tasa reproductiva y amenazas como la caza ilegal, el envenenamiento y la contaminación por plomo hacen que cada ejemplar liberado sea vital para la supervivencia de la especie.