cultura
La historia detrás de un personaje de Johnny Depp
Hunter S. Thompson fue un escritor al que una película volvió célebre, conoció la cárcel y se volvió un periodista mítico.
La imagen que se asocia a Thompson está arraigada a la interpretación un tanto bufonesca de Johnny Depp en Miedo y Asco en Las Vegas, la novela que el Phyton Terry Gilliam llevó a la gran pantalla. No obstante, la actuación de Bill Murray en Where the buffalo roam, el primer filme que se realizó en torno al escritor y periodista, es aún más payasesca.
Hunter S. Thompson, nacido en Louisville en 1937, creció durante la Segunda Guerra, entre los programas de radio del Sargento Preston y los cómics de El llanero solitario, por lo que los juegos bélicos eran el principal entretenimiento que tenía con sus amigos en los bosques de Kentucky. Su casa era descuidada, básica, de pequeñas dimensiones, en Ransdell. Sus amigos, en cambio, vivían en uno de los barrios más tradicionales, que hoy se conoce como el Triángulo Cherokee, unas 11 ó 12 cuadras de edificaciones antiguas, rodeadas de grandes arboledas y jardines. No obstante, Thompson fue siempre el líder de todos los grupos que integró por imposición; sus compañeros le temían porque él no le temía a nada. “Kentucky es un lugar violento. Y Hunter es muy Kentucky”, comentó uno de sus compañeros de juegos de la infancia.
Se dice que no hay escritor norteamericano que se haya metido adentro tantas drogas, tanto alcohol y tan humo como Thompson. Se había hecho periodista en la Fuerza Aérea a cambio de una reducción de su condena a prisión; lo habían metido preso por intento de violación a los diecisiete años (su versión de los hechos era la siguiente: “Yo hice lo que me correspondía como joven sureño u él hizo lo que le correspondía como veterano sureño. Yo intenté cogerle a la hija y él intentó matarme de un escopetazo. Él debió haber puesto un lupanar para enriquecerse con la hija, pero ya era rico, y yo era pobre, así que fui a prisión y él se volvió a su casa.” Según sus amigos de la época, lo que pasó fue que todos los demás partieron a las universidades caras y él no tenía una moneda y sus calificaciones eran tan horribles que ni soñaba con aplicar a una beca, así que para no quedarse solo se hizo meter preso.
En 1965 recibió un pedido que le cambiaría la vida. El jefe de redacción del semanario The Nation le pedía un artículo sobre los Ángeles del Infierno por 100 dólares. “Haré cualquier cosa por 100 dólares”, respondió. La pieza fue leída por el agente literario Bernard Shricliff, que allanó el camino para que la ópera prima de este ignoto periodista sea editada por el sello Random House. El libro, que fue descrito como el acceso a “un mundo que la mayoría de nosotros nunca se atrevería a ingresar” por el New York Times, le significó un año de experiencias junto a los forajidos de chaquetas de cuero amantes de las Harley Davidson.
Thompson fue el único periodista de la mítica Rolling Stone de los `70 que jamás escribió sobre música. Sus crónicas políticas sobre campañas electorales o hechos sociales de relevancia lo volvieron un referente del periodismo político comprometido con su tiempo y su generación. En ese sentido, denunciaba directamente a la política norteamericana: “Nixon es un ladrón barato y un criminal implacable que mató más gente con bombas en Laos y Camboya que la que el ejército estadounidense perdiera en toda la Segunda Guerra. Cuando los estudiantes de la universidad Kent State en Ohio protestaron contra los bombardeos, él complotó para atacarlos y hacer que los mataran tropas de la Guardia Nacional”.
Estados Unidos se había cansado de Hunter Thompson para cuando éste se suicidó de un balazo en febrero de 2005. El hijo estaba en el cuarto de al lado y dijo que oyó un ruido como si se hubiera caído un libro de un estante, así que no le había dado importancia. El escritor Tom Robbins había dicho: “El día en que Hunter muera nos volveremos instantáneamente viejos”.
