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Secretos de la ciudad de La Plata

Parte de la fama que rodea a nuestra ciudad como una aureola, se debe a curiosidades referidas a su historia y sus misterios.

Interés General

05/02/2026 - 00:00hs

Es ya tradicional la litografía que representa el acto de colocación de la piedra fundamental. Basada en la fotografía original obtenida el día de la ceremonia, de la cual ya quedan pocos ejemplares en la ciudad: una de ellas se encuentra en la Municipalidad de La Plata y fue donada por el ex concejal Florentino Pérez.

La litografía fue mandada a confeccionar por Dardo Rocha, agregando a los invitados que por discrepancias políticas sobre los problemas de la fundación no concurrieron el día de la ceremonia. Lo cierto es que el propósito de Rocha al hacer incluir a los ausentes fue el de conciliar a los hombres de la época, en un cuadro de trascendencia histórica. En 1883, se dictó un decreto encargando la escrituración de las tierras en La Plata a los escribanos Mendez y Baker, además del escribano mayor de gobierno, y se nombra a Lisandro Olmos como inspector de la adjudicación de las mismas.

Asimismo, el agrimensor Agustín Rodríguez elaboró el trazado de las chacras y quintas de La Plata, que habrían de proveer alimentos a la incipiente capital. Y se nombró una comisión encargada del arreglo de las plazas públicas. Finalmente, se comenzó la edificación del palacio municipal: el proyecto del arquitecto Huberto Stiers, de Hannover, había obtenido el primer premio del concurso celebrado al efecto. Las obras fueron dirigidas por el arquitecto Ernesto Meyer, quien introdujo algunas modificaciones convenientes; la empresa constructora pertenecía al señor Bertelli y la carpintería la ejecutó el empresario Antonio Zannoti.

Pocos meses después se dio principio a la obra de construcción de la casa de Gobierno. Los planos habían sido proyectados por el departamento de Ingenieros, siendo autor de los mismos Luis Baldi. La empresa constructora era de José Porret. Se trató de los edificios luego ocupados por el Tribunal de Cuentas, el Departamento de Trabajo y el Juzgado del Crimen. Así como, simultáneamente, la Casa del Ministro tuvo como ingeniero a Pedro Benoit.

El ferrocarril del oeste hacía correr dos trenes diarios de ida y vuelta entre La Plata y Buenos Aires. El horario era de una 1 hora y 55 minutos para el recorrido del tren especial y de 2 horas 40 minutos para los ordinarios. El ferrocarril estaba en combinación con el ferrocarril de Buenos Aires y Puerto de la Ensenada. Las estaciones de la línea eran las siguientes: Central, Venezuela, Casa Amarilla, General Brown, General Mitre, Bernal, Quilmes, Berazategui, Godoy, Pereyra, Punta Lara y Ensenada. En Pereyra empalmaba la línea que iba a La Plata.

En los primeros años de nuestra ciudad, las publicaciones en boga- aparte de los diarios porteños- eran: La Ilustración Española y Americana, El correo de Ultramar y La moda elegante. Quien para ese entonces deseaba viajar de Buenos Aires a La Plata podía hacerlo por el ferrocarril del oeste. Antes de establecerse este servicio, los pasajeros tenían que bajar en el paraje conocido por Tolosa y emprender el trayecto hasta esa ciudad a pie, a caballo o en carruaje de alquiler, según los recursos de que se dispusiera.

En el diario platense La Propaganda, probablemente el primero que apareció en nuestra ciudad, apareció el siguiente anuncio: “Inválido porteño del Paraguay, Juan Avellaneda, volantes especiales y particulares servicios gratuitos desde las estaciones del ferrocarril hasta los hoteles de J. Bruni”. Incluso, se recomendaba a los pasajeros platenses la “Confitería del pasaje” en la estación de Quilmes, donde se preparaban las famosas empanadas criollas. Se trataba del “paseo de moda” que se organizaba por nuestra ciudad.

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