Los ataques israelíes en Gaza dejaron muertos y heridos.
El movimiento palestino Hamas denunció ayer que el alto “el fuego no tiene sentido mientras Israel continúe con sus crecientes operaciones de matanza y destrucción en todo el enclave”, poco después de que el ejército israelí lanzó ataques nocturnos que dejaron al menos dos palestinos asesinados y 25 heridos en la franja de Gaza.
El portavoz de Hamas, Hazem Qassem, denunció que el gobierno israelí “está ignorando los esfuerzos de los mediadores y la administración estadounidense, y se burla de todos los llamados destinados a implementar lo acordado”. Instó a todas las partes a ejercer una presión seria sobre Israel para facilitar la entrada del comité de administración de Gaza y permitirle iniciar su labor de proporcionar socorro a la población de la franja. El movimiento islamita pidió que el Comité Nacional para la Administración de Gaza (la autoridad de “tecnócratas” constituida con base en el plan de paz de Donald Trump) entre al territorio palestino para acelerar el ingreso urgente de ayuda humanitaria. Qassem, aseguró que “todo está preparado” para que Hamas entregue sus competencias de gobierno a esta comisión.
En tanto, apenas 36 palestinos -de los miles que requieren atención médica- pudieron salir hacia Egipto en los primeros cuatro días desde la reapertura del cruce fronterizo de Rafah. Mientras, en una ciudad donde la ofensiva de Tel Aviv diezmó la infraestructura y el transporte público, Hassan el-Nabih, un profesor universitario no pierde la esperanza de comunicarse con sus alumnos y cada mañana ata su maletín y su computadora portátil a su bicicleta y sale en busca de un lugar con electricidad y conexión a Internet. La bicicleta es hoy en Gaza el medio de transporte más fiable y a veces el único.
Por esas calles también se desplaza el taxista Abu Mohammed Jundieh: “A veces tengo que tomar rutas mucho más largas solo para llegar a mi destino”, dice a Al Jazeera al referirse a las calles destruidas.