Cierre de Fate: dictan conciliación obligatoria y crece la tensión por los 920 despidos

Tras anunciar ayer el cierre, Fate quedó bajo conciliación obligatoria y el conflicto sigue abierto hoy.

Política

19/02/2026 - 00:00hs

Este miércoles, el anuncio del cierre definitivo de Fate, una de las históricas fabricantes de neumáticos del país, abrió un conflicto laboral de alto impacto en el partido de San Fernando. La compañía comunicó que cesará su actividad industrial, liquidará su negocio y despedirá a la totalidad de sus 920 trabajadores. La decisión, según indicó el directorio en un breve comunicado, responde a “cambios en las condiciones de mercado”, sin mayores precisiones. La medida afecta a la planta de Virreyes, eje de su operación productiva.

Horas después, el Gobierno nacional intervino. En el marco de una audiencia virtual, la Secretaría de Trabajo que conduce Julio Cordero dictó la conciliación obligatoria por 15 días, con el objetivo de retrotraer la situación al estado previo al conflicto y habilitar una instancia de negociación. La resolución ordena a las partes abstenerse de adoptar acciones que alteren las relaciones laborales durante el período de vigencia. Desde el Ministerio de Capital Humano señalaron que se promoverán mecanismos de mediación “en resguardo del empleo”.

En paralelo, el Ministerio de Trabajo de la provincia de Buenos Aires, a cargo de Walter Correa, adoptó una disposición en el mismo sentido. La cartera bonaerense calificó el conflicto como “de extrema gravedad” y justificó la decisión en la necesidad de preservar la paz social. En la audiencia participaron representantes del Sindicato Único de Trabajadores del Neumático Argentino (Sutna), mientras que la empresa no envió delegados. La intimación oficial alcanza tanto al gremio —para dejar sin efecto medidas de acción directa— como a la firma, a fin de garantizar el cumplimiento de sus obligaciones laborales.

El trasfondo del caso remite a problemas de competitividad y a la presión de las importaciones, factores que la empresa ya había expuesto en pronunciamientos previos. En ese diagnóstico, Fate mencionaba sobrecarga impositiva, restricciones cambiarias, costos laborales y asimetrías en el comercio exterior. El sector arrastra antecedentes de conflictividad, con episodios de parálisis productiva en años recientes.

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