El modelo importador avanza y el mercado interno se vacía

Las compras externas se disparan mientras el comercio y la industria se hunden.

De acuerdo a estudios de consultoras privadas, las compras al exterior alcanzaron niveles históricos en mayo, y consolidaron una tendencia que se acelera con cada ajuste. El sistema courier, utilizado para recibir productos adquiridos en plataformas internacionales, duplicó su volumen en lo que va del año y se convirtió en una de las tres categorías más relevantes dentro de las posiciones arancelarias.

El fenómeno del nuevo hábito en los consumidores se explica por la apertura comercial, la apreciación cambiaria y la desregulación impulsada por el gobierno de Javier Milei, que habilitó un modelo económico orientado a importar más que a producir o consumir localmente.

El contraste es evidente. Mientras las empresas de logística internacional, transporte de paquetes y plataformas globales crecen a ritmo acelerado, el consumo interno acumula caídas sostenidas y miles de comercios bajaron sus persianas. La industria nacional opera por debajo de sus niveles históricos y el mercado local se vacía, golpeado por la pérdida de poder adquisitivo y la falta de políticas de estímulo.

La resolución 5608/2024, que elevó de mil a tres mil dólares el tope por envío bajo el régimen courier, amplió de manera significativa las posibilidades de compra en el exterior. Esa flexibilización disparó el uso del mecanismo y consolidó un perfil de “consumidores globales” que contrasta con la crisis de productores locales y el debilitamiento del empleo argentino.

Aunque todavía representan una fracción menor del comercio exterior, las compras por courier reflejan uno de los efectos más visibles de la apertura económica. El boom de importaciones minoristas se instala como símbolo de un modelo que celebra récords externos mientras profundiza la crisis interna.

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