La historia del hallazgo de un avión en Uruguay que fue parte de los “vuelos de la muerte”

El ilustrador oriental Sebastián Santana se encontró casi por casualidad, mientras hacía un trabajo de investigación, con el jet que fue propiedad de la Armada Argentina y además fue utilizado por el mismísimo Emilio Massera, ahora en el aeropuerto de Melilla. En diálogo con diario Hoy, contó detalles de la oscura historia que rodea a la aeronave.

El juez Daniel Rafecas deberá definir en los próximos días si respalda un pedido de medida cautelar para la preservación de una aeronave que está abandonada en el aeropuerto de Melilla y que fue utilizada al menos una vez en los llamados “vuelos de la muerte”, la operación militar destinada a arrojar al Río de la Plata a cientos de detenidos desaparecidos.

La historia

El Archivo del Terror de Paraguay funcionó entre 1927 y 1992. Contiene esencialmente los archivos producidos por el Departamento de Investigaciones de la Policía, en el que confluyeron comunicaciones de los distintos países de la región antes, durante y después de 1975, inicio técnico del Plan Cóndor.

En el año 2014, la Justicia logró tener una copia digital de un “rollo” completo de documentos muy buscados llamado “Rollo 143” o “Rollo Cóndor”. El “misterioso archivo”, como le dicen algunos, tiene 1.150 documentos microfilmados con una numeración doble.

En el Rollo 143 hay pedidos de captura de un país a otro, junto a documentos con información sobre la filiación política y social de ciudadanos de distintos países. Justamente uno de ellos es del 16 de mayo de 1977 y está numerado como 942. Lleva el membrete de la Policía de Asunción y es un remito que dice: “Recibí de la Dirección de Políticas y Afines los detenidos que a continuación se mencionan, que pasan a disposición de las autoridades argentinas: Gustavo Inzaurralde (uruguayo), Nelson Rodolfo Santana Scotto (uruguayo), José Nell (argentino), Alejandro José Logoluso (argentina) y Dora Marta Landi Gil (argentina)”, dice.

Nell, Logoluso, Santana e Inzaurralde habían sido secuestrados el 29 de marzo de 1977 en la capital paraguaya, y tras varias semanas de reclusión, torturas e interrogatorios, el 16 de mayo el grupo fue entregado por las fuerzas de seguridad locales a agentes argentinos para ser trasladados en avión a Buenos Aires, información que consta entonces en dicho documento. Diez días después, Ricardo Peidró, sobreviviente del centro clandestino de detención y tortura bonaerense El Atlético, compartió celda con Inzaurralde; es el último dato que se tiene sobre uno de estos secuestrados. Al día de hoy, abril de 2023, los cinco continúan desaparecidos.

El hallazgo

“Soy ilustrador y productor audiovisual, vengo realizando trabajos vinculados al accionar de la dictadura en el cono sur durante los años 70, y entonces me convocan para realizar un video de tres minutos para plancondor.org, con el fin de condensar toda la información que se tiene dentro del sitio y que sea accesible desde la difusión con una perspectiva artística y que alcance a todos”, relató a diario Hoy Sebastián Santana.

“Este video hacía hincapié en un caso en particular del llamado Plan Cóndor que en Argentina ya tuvo su desenlace judicial. La idea siempre es trabajar con ilustraciones porque soy dibujante, pero también busco ser meticuloso para acercarme a la realidad, y decidimos tomar el caso de Nell, Logoluso, Santana e Inzaurralde y a partir de allí, buscando documentación sobre su traslado, me encuentro no solo con el papel que ordenaba el traslado, sino también información sobre el avión”, contó.

Santana puntualizó: “En principio pensé en dibujar el avión, pero vi un código de siete números y letras que comenzando a indagar me llevaron a fotos del avión. Se trata de un Hawker Siddeley HS-125 modelo 400B con códigos de identificación 5-T-30 y 25251, que fuera registrado inicialmente por la Armada Argentina con la matrícula 0653, luego matriculado para uso civil en Argentina como LV-AXZ y finalmente como CX-BVD, también para uso civil, pero en Uruguay”.

“Es decir, el avión perteneció a la Armada Argentina y luego fue vendido y pasó de mano en mano hasta llegar al Uruguay y encontrarse ahora en el aeropuerto de Melilla”, señaló. En su informe menciona justamente que si bien existe una diferencia entre la matrícula del avión mencionada en el documento paraguayo y el aparato presente en Melilla (se menciona como “5-7-30 - 0653” el código que debería haber sido consignado como “5-T-30 - 0653”), la rectificación de ese cambio de un “7” por una “T” fue hecha por Anabel Alcaide, una testigo que brindó testimonio en el juicio al Plan Cóndor en Argentina, información que está incluida en el auto de procesamiento contra Rafael Videla del 10 de julio de 2016 y en el tomo I de la investigación histórica sobre detenidos desaparecidos realizada por Presidencia de Uruguay y la Universidad de la República.

El avión “VIP” que trasladó a Massera

Santana detalló también a este medio que “esta aeronave tiene una particularidad: es un jet de lujo, con espacio para siete pasajeros, que fue comprado como transporte personal del comandante en jefe de las Fuerzas Armadas, Emilio Massera. De hecho, figura en investigaciones realizadas que el propio Massera el 15 de mayo hace un viaje a Santa Fe para el aniversario de la Armada y al día siguiente el vuelo se va a Paraguay, justamente en la misma fecha del traslado de Nell, Logoluso, Santana e Inzaurralde; el cinismo y el grotesco de la dictadura no deja duda”.

“No tenemos el cuerpo de las víctimas, pero sí el avión, es una prueba tangible para muchos que todavía mantienen discursos negacionistas sobre lo ocurrido durante las dictaduras militares”, apuntó el joven ilustrador a este medio.

En ese sentido, dijo además que el hallazgo le resultó “conmovedor”, aunque también “me vino un poco de enojo justamente por ­quienes quieren negar lo que pasó; esta es una lucha que se ha dado siempre buscando justicia, dándoles las máximas garantías a los ­acusados, poniendo blanco sobre negro y dejando a la vista lo material en este caso, saliendo del terreno de los testimonios, que muchas veces arteramente se los pone en cuestionamiento”.

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