Los salarios siguen perdiendo terreno frente a la inflación
En febrero los ingresos crecieron por debajo de los precios y ya acumulan seis meses sin recuperar el poder adquisitivo.
El último informe del Instituto Nacional de Estadística y Censos (Indec) volvió a encender las alarmas sobre la situación salarial en la Argentina. Los datos de febrero muestran que los ingresos de los trabajadores formales y del sector público no logran acompañar el ritmo de la inflación, lo que se traduce en una pérdida sostenida del poder adquisitivo. Según el relevamiento oficial, el índice de salarios avanzó apenas un 2,4% en el mes, mientras que el índice de precios al consumidor trepó al 2,9%.
El sector formal
El desglose por sectores revela que el empleo registrado es el que más terreno pierde. En febrero, los trabajadores privados formales tuvieron un incremento de apenas 1,6%, mientras que los empleados públicos alcanzaron un 2,3%. Dentro del ámbito estatal la brecha es significativa: los salarios provinciales crecieron 2,9%, pero los nacionales apenas 0,6%. Esta disparidad refleja las dificultades de las negociaciones salariales y la heterogeneidad de las respuestas frente a la inflación.
La comparación interanual también deja señales de alerta, aunque con matices. El índice total de salarios marcó una suba del 35,8%, impulsada en gran parte por el sector informal, que registró un 75,1%. Sin embargo, los trabajadores formales quedaron rezagados, con aumentos de 27,6% en el sector privado y 27,4% en el público. La brecha evidencia que los incrementos más altos no reflejan una mejora generalizada, sino comportamientos dispares que terminan perjudicando a quienes dependen de ingresos registrados.
Inflación y expectativas
El informe del Indec también señala que en el acumulado de 2026 los salarios registrados crecieron 3,9%, frente a una inflación de 5,9%. La brecha confirma que los ingresos no logran seguir el ritmo de los precios y que la recuperación del consumo se mantiene limitada. Para los analistas, el escenario plantea un desafío doble: por un lado, la necesidad de recomponer los salarios para sostener la demanda interna; por otro, la dificultad de hacerlo sin generar nuevas presiones inflacionarias.
En este contexto, la expectativa de una mejora depende de la evolución de las negociaciones paritarias y de la capacidad del Gobierno para contener la suba de precios. Mientras tanto, los datos oficiales confirman que el bolsillo de los argentinos sigue perdiendo terreno frente a la inflación.
