Milei dejó sin obra pública al país durante todo 2025

El último año el Gobierno no inició ningún proyecto de infraestructura, profundizando el ajuste y su impacto en el empleo y la producción.

Política

16/01/2026 - 00:25hs

El segundo año de gestión de Javier Milei consolidó la parálisis de la obra pública nacional. Durante todo 2025 no se inició ningún proyecto nuevo financiado por el Estado, lo que confirma el rumbo de ajuste y desinversión en infraestructura. La ausencia de obras impacta de manera directa en la economía, el empleo y el desarrollo territorial, dejando en evidencia que la balanza fiscal se equilibra con la renuncia a invertir en rutas, viviendas, hospitales y escuelas.

La caída en el gasto de capital fue drástica y se tradujo en un retroceso palpable en la calidad de vida. El mapa de inversiones oficiales muestra que, tras el desplome del 98% en 2024, el año siguiente cerró sin un solo inicio de obra. El efecto multiplicador que suele tener la inversión estatal desapareció y con ello se redujo la demanda en sectores industriales y de servicios, mientras la construcción perdió miles de puestos de trabajo.

Impacto en la red vial

El deterioro de las rutas nacionales es uno de los síntomas más visibles del ajuste. El porcentaje de caminos en mal estado creció y hoy casi un tercio de la red presenta problemas de mantenimiento. La Dirección Nacional de Vialidad utilizó menos de la mitad de los fondos provenientes del impuesto a los combustibles, lo que agravó el abandono. Según estimaciones privadas, reparar lo que se dejó deteriorar resulta diez veces más caro que mantenerlo de manera planificada.

Consecuencias territoriales

La falta de inversión por parte de la administración libertaria golpea a las provincias y municipios, donde quedaron frenados proyectos de agua, saneamiento y viviendas. El abandono de obras afecta la competitividad y encarece el transporte de bienes, ya que el mal estado de las rutas incrementa el costo de los fletes. En paralelo, la ausencia de infraestructura básica limita el desarrollo productivo y profundiza las desigualdades regionales.

La decisión de no iniciar ninguna obra pública en 2025 marca un quiebre histórico. El ajuste fiscal se tradujo en un país con menos empleo, menos inversión y más deterioro en servicios esenciales, un escenario que compromete el futuro económico y social.

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