Golpeó a su novia hasta fracturarla y apuntó a los policías que fueron a detenerlo

El implicado cayó en Altos de San Lorenzo, tras intentar huir a las corridas por diferentes casas y terrenos. La víctima se encuentra internada en el Policlínico

"Cada vez que ella intentaba dejarlo, él la golpeaba”. Así le resumió un jefe policial a Trama Urbana el calvario que vivía una mujer de 36 años cuando decidía ponerle fin a la relación con su pareja, de 32. Esta, en el último episodio, la agredió de tal manera que le fracturó el tabique y el maxilar y, tras permanecer prófugo más de una semana, cayó ayer en Altos de San Lorenzo.

El punto final de una historia de tormentos para la damnificada tuvo lugar el 7 del corriente, cuando le dijo a su hermana que pensaba dejar a su novio debido a los constantes maltratos que sufría.

El salvaje, al enterarse, no tuvo mejor idea que hacer eso que tanto le gustaba: someterla a una paliza. La misma fue tan bestial que provocó que la mujer culminara con la nariz y el maxilar izquierdo quebrados, por lo que debió ser trasladada hasta el Policlínico San Martín, donde quedó internada.

Allí repitió ante los profesionales la pesadilla en la que estaba inmersa y entró en acción la Justicia platense, una vez que ella venció los temores y lo denunció. “No lo había hecho antes por miedo: cada vez que iba a dejarlo, él la torturaba y ella retrocedía y no decía nada. Temía por su vida porque el sujeto incluso la amenazaba con un arma de fuego”, contó un portavoz.

Tras corroborar que los dichos de la víctima eran reales, y ya también con los informes médicos a disposición; los detectives de la DDI, al mando de Christian Novelino, iniciaron una investigación bajo una causa caratulada como “lesiones graves doblemente agravadas por el vínculo”. En ella determinaron, en base a tareas de campo y testimonios, la peligrosidad del causante; por lo que la fiscalía solicitó una orden de detención y registro sobre los lugares que frecuentaba, que eran las casas de sus hermanas y su madre.

Allanamiento

Los numerarios de la mencionada fuerza se dirigieron en horas del mediodía hasta esos inmuebles, a donde no iba desde hacía tres semanas. Si bien no lo hallaron allí, un patrullero terminó viéndolo mientras caminaba por 78 y 17. Al divisar a los agentes, inició un escape a las corridas, se metió en varias viviendas y fue saltando por los fondos de las mismas, cruzando también un zanjón. Terminó por ocultarse en una finca de 78 bis entre 17 y 18, donde fue finalmente apresado. Antes de rendirse, les apuntó a los numerarios con un arma de fuego casera, pero no llegó a usarla. La misma fue incautada, al igual que un cartucho calibre 36 percutado.

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