Tenis: Cerúndolo alcanzó los octavos de final
El mayor de los hermanos logró su mejor desempeño en el Australian Open, al imponerse sobre Rublev en la tercera ronda del primer Grand Slam del año.
Ascacibar volvió a ser dueño del mediocampo en el empate ante Independiente y su nombre retumba cada vez más fuerte en Brandsen 805. Boca prepara un intento, Estudiantes sabe que hay un compromiso tácito para escucharlo y el Ruso atraviesa un momento clave de su carrera. Rendimiento, contexto y un futuro que puede cambiar en cualquier momento.
24/01/2026 - 00:00hs
Estudiantes se trajo un punto valioso de Avellaneda, pero el eco más fuerte que dejó la noche del Libertadores de América no salió del marcador ni del gol tempranero de Fabricio Pérez: salió, otra vez, de los botines de Santiago Ascacibar, que firmó otra actuación de jerarquía en un mediocampo que fue suyo incluso en los momentos más calientes del partido. Y mientras el Ruso juega, ordena y contagia, en el mercado su nombre vuelve a recorrer pasillos donde pesa más el billete que la planificación: Boca va por él.
La situación no es nueva, pero sí se acelera. En plena búsqueda frenética de refuerzos, el Xeneize reconoce que el Ruso es el polifuncional que Juan Román Riquelme soñó más de una vez para su mediocampo. Y aunque por ahora no hay oferta formal, el movimiento es inminente: Boca ya cerró frentes y, apenas termine de ordenar sus cupos, apuntará directo al capitán de Estudiantes.
En City Bell lo saben. Y lo sienten. Porque Ascacibar rindió una vez más como si la novela del mercado no existiera: intensidad, recuperaciones, lectura del juego y una presencia que sostuvo al Pincha en el peor tramo del partido, cuando Independiente fue superior y la mitad de cancha ardía. Fue, otra vez, el termómetro del equipo. Pero esa misma calidad es la que hoy lo convierte en uno de los nombres más seductores del fútbol argentino.
La dirigencia albirroja reconoce que no puede competir con la billetera de los gigantes. Y además existe un punto clave: un compromiso tácito de dejarlo salir en esta ventana si aparecía una propuesta acorde. Juan Sebastián Verón lo había dicho sin rodeos después del Clausura: “Al Ruso lo queremos retener, pero nos da el cuero hasta un punto”. Y ese punto está cada vez más cerca.
En paralelo, desde Brandsen 805 no descartan incluir jugadores en la negociación. Uno de los nombres que circuló fue el de Brian Aguirre, aunque por ahora todo está en zona de especulación. Lo que no es especulación es que el interés por Ascacibar es real, y en La Plata lo viven con mezcla de orgullo, preocupación y resignación.
Mientras tanto, el Ruso sigue siendo clave para Eduardo Domínguez. Su contrato vence en diciembre y, si no se va ahora, Estudiantes buscará renovarlo para no perderlo libre. Pero cada partido jerarquizado, cada recuperación limpia, cada conducción desde el orden táctico, aumenta el valor de un mediocampista que juega como si todavía tuviera 20 años y el corazón en el barro.
Estudiantes mira el mercado con un ojo y trabaja con el otro: se viene una temporada feroz, con el Apertura recién comenzado y la Libertadores a la vuelta de la esquina. Pero la novela Ascacibar pisa fuerte. Y la pelota, aunque él la siga dominando, ya empezó a picar afuera.