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Carlos Saura, el hombre que dio forma al cine español moderno

Con sus casi cuarenta películas dejó una profunda marca en el cine español, fue pareja de la hija de Charles Chaplin y dejó una estela de grandes anécdotas.

Hacia el final de su vida se dedicaba fundamentalmente a la fotografía. Vivía en una casa de campo en las afueras de Madrid, escribiendo, viendo películas, escuchando música, sin atender casi el teléfono, blindando su intimidad de hombre solitario. Arrastraba una insuficiencia respiratoria contra la cual no tenía defensa alguna a los noventa años. Murió el 10 de febrero de 2023. Al día siguiente, le concedieron post mortem el Premio Goya por su trayectoria.

Había comenzado a estudiar ingeniería, porque le gustaban mucho las motos y quería saber cómo se construía una. Lo aprendió. Dirigió una fábrica de motos durante un año. Renunció para ser bailador de flamenco. Sobrevivía gracias a la fotografía. Pero cuando a los 23 años hizo un documental sobre el flamenco, descubrió que ésa era la pasión que quería alimentar a lo largo de su vida: el cine. Su hermano lo convenció de que se matriculara en la Escuela de Cine. Había visto muchas películas de chico, pero nunca se le había cruzado por la cabeza hacer una. Terminó haciendo 38 películas.

Al principio, por inseguridad, hizo películas compartiendo la responsabilidad con otros. Cría cuervos, de 1975, fue el primer filme que hizo solo. No le fue nada mal, recibió un premio en el Festival de Cannes. Le interesaba explorar en la psicología de la sociedad española, qué pasaba con la religión, el sexo, la política, los militares. Muchas de las películas que soñaba rodar no podían hacerse en los años del franquismo. Malvivía. Estuvo a punto de marcharse a hacer cine a otra parte. Lo angustiaba no poder hablar de lo que le preocupaba de su país. La revista París-Match le ofreció contratarlo como fotógrafo, pero Carlos Saura ya sabía que su destino era el cine.

Terminó convirtiéndose en uno de los niños mimados de la intelectualidad española de su época. Decía que su gran momento como director había sido con La caza, una película sobre tres franquistas que terminan matándose entre ellos. Un filme que hizo en cuatro semanas, en Aranjuez. La guerra civil española es el telón de fondo de muchas de sus películas: ¡Ay Carmela!, La prima Angélica, Pajarico y El jardín de las delicias. De niño se acostumbró a los bombardeos, jugaban con su hermano a adivinar si los aviones eran alemanes o no. Muchas veces se rompían los vidrios de las ventanas. Hay imágenes que quedaron para siempre: “Recuerdo a una niña con los cristales clavados y medio muerta”. La guerra también está muy presente en su novela Esa luz que es, de alguna manera, el testimonio de lo que nunca pudo decir en el cine.

Ver de niño a los seres humanos matándose entre sí lo hizo repudiar desde temprano la violencia: “La violencia es algo terrible y conduce al desastre, como la muerte. Creo que ni la violencia ni la muerte se pueden tratar con frivolidad. Por ejemplo, yo no puedo ver las películas que hace una persona tan inteligente como Tarantino; sé el juego que lleva, pero no lo puedo aceptar. A mí la muerte me parece un tema muy serio; no se puede hacer apología de la muerte, no se puede matar impunemente. Por eso, cuando trato el tema de la muerte en mis películas, intento que esta esté justificada, que la violencia no sea algo gratuito”. Eso es parte de la herencia que le dejó la sangrienta guerra civil española.

El director de cine que más lo estimuló, Luis Buñuel, lo trataba como a un hijo. Quería que su cine se pareciera al de Buñuel, por eso ahondaba en el mundo de la memoria y de las dobles personalidades. Su escritor favorito era Jorge Luis Borges, de tanto leerlo sintió que el tango era una música que le pertenecía, a tal punto que, en 1998 viajó a Buenos Aires a rodar Tango, una película protagonizada por Miguel Angel Solá y con música de Lalo Schifrin.

A fines de los años sesenta, Carlos Saura y Geraldine Chaplin se conocieron. Ella había viajado a España a filmar Doctor Zhivago. Había aprendido el castellano cuando estudió en un internado suizo. Fue un romance que duró diez años. Ella fue su musa en nueve películas. Tuvieron un hijo, Shane, que en la actualidad vive en Estados Unidos.

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