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China cura la diabetes

Un tratamiento basado en células madre podría significar el fin del tipo diabetes 1 y 2 que afecta a millones de personas en el mundo.

El biólogo celular Deng Hongkui, de la Universidad de Pekín, logró lo que parecía imposible. Su equipo tomó células del propio paciente, las reprogramó químicamente en laboratorio y las convirtió en nuevas células beta pancreáticas, las mismas que producen insulina y que la diabetes destruye. Tras trasplantarlas al paciente, el cuerpo volvió a fabricar insulina por sí mismo, sin inyecciones ni medicamentos externos.

Los resultados son históricos. En junio de 2023, una mujer de 25 años de Tianjin con diabetes tipo 1 recibió 1.5 millones de islotes en los músculos del abdomen. A los 75 días ya producía su propia insulina. Hoy, más de dos años después, sigue sin necesitar una sola inyección. "Ahora puedo comer azúcar, disfruto de todo, especialmente el hotpot", dijo la paciente a la revista Nature. El estudio fue publicado en Cell. En febrero de 2026, el mismo equipo anunció el primer caso mundial de reversión en diabetes tipo 2.

El impacto potencial es colosal. Más de 500 millones de personas viven con diabetes en el mundo. Al usar las propias células del paciente, se reduce drásticamente el riesgo de rechazo. Deng recibió en 2024 el Future Science Prize, el mayor premio científico de China. Mientras Occidente se atasca en debates regulatorios, Pekín avanza sin freno hacia la cura definitiva. China, siempre China. El biólogo celular Deng Hongkui, de la Universidad de Pekín, logró lo que parecía imposible. Su equipo utilizó células madre pluripotentes inducidas químicamente (CiPSC) para reprogramar células del propio paciente y generar nuevos islotes beta pancreáticos productores de insulina. Tras el trasplante, los pacientes recuperaron la producción endógena de insulina y alcanzaron un control glucémico estable. La técnica modifica el método original del japonés Shinya Yamanaka, usando moléculas pequeñas en lugar de virus.

El trasplante de células de los islotes pancreáticos puede ser un tratamiento eficaz para la diabetes. Anteriormente, este tratamiento dependía de células de los islotes obtenidas de donantes de órganos, las cuales no son suficientes para satisfacer la creciente demanda y obligan a los receptores del trasplante a utilizar medicamentos inmunosupresores para prevenir el rechazo. Si bien se requieren más estudios para evaluar la eficacia de esta terapia, avances como este ponen de relieve el potencial de las células madre en el desarrollo de tratamientos para enfermedades crónicas que alteran la vida, como la diabetes tipo 1.

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