Crean juegos de mesa para pasar la pandemia

Los dos platenses que están detrás de Tamaiti Juegos son amigos hace 36 años y ya hicieron más de 600 piezas entre memotest, dominós y loterías.

Tamaiti significa “niño” en maorí, el idioma de los aborígenes neozelandeses. La palabra, su significado y su sonido enamoró a Licia Cipollone y a Matías Pappalardo, dos amigos cuya amistad se remonta mucho más atrás que su edad biológica: sus madres, ambas docentes en la ciudad, eran grandes amigas y cuando nacieron los criaron casi como hermanos.
La idea de crear juegos de mesa 100% artesanales nació en plena pandemia, cuando Licia buscó por todos lados un regalo para una ahijada que vive lejos. “Quería hacerle algo personalizado y no encontré nada, en La Plata nadie me ofrecía la posibilidad de armar algo a medida”, contó a diario Hoy. Esa vez, terminó comprando algo en Córdoba y enviándolo a Azul. “Cuando le conté a Matías, me dijo que lo podríamos haber hecho. Ese fue el momento en que empezamos a pensar en hacer algo”, relató.

Licia es psicóloga y Matías, diseñador. Ambos crearon Tamaiti Juegos, un emprendimiento que conjuga ambos saberes: “Jugando con nuestras profesiones nos pusimos a crear. Nos conocemos desde que nacimos, hace 36 años. Compartimos y creamos juntos muchos momentos”, reveló Licia sobre la amistad que los une.

Juegos tradicionales como el memotest, la lotería y el dominó fueron los primeros que diseñaron íntegramente y luego cortaron a mano. Después, a pedido de una profesora de inglés, incorporaron juegos bilingües como una lotería inglés-castellano, donde juegan con la asociación de tarjetas en los dos idiomas.

“En este tiempo de tanta pantalla y tanto estimulo tecnológico, nuestra idea fue poder brindar a la familia que estaba reunida en su casa un tiempo de encuentro, un tiempo para conectar desde un lugar de calidad. Nos parecía que los juegos de mesa reunían estas características”, explicó Licia.

El corazón de la pandemia

Matías y Licia arrancaron con Tamaiti Juegos en el mes de mayo, cuando todavía no asomaba la apertura que hay hoy. “Nos pasó que una abuela le hizo llegar un juego a sus nietos que no veía hace mucho tiempo. A los chicos se les llenaron los ojos de ilusiones cuando les golpeamos la puerta y les dijimos que el regalo venía de parte de su abuela. Ahora está todo mucho más abierto, pero cuando empezamos y llevamos los primeros juegos fuimos como un puente”, dijo Licia.

El contexto de aislamiento y cuidados extremos de higiene impuso, de alguna manera, los materiales de trabajo. Después de testear algunas posibilidades, decidieron que trabajarían con placas de PVC, un material que se puede limpiar fácilmente. Además, al no tratarse de cartón, son productos durables. Asimismo, todos los juegos tienen su bolsa de lienzo, para facilitar no sólo el guardado, sino también el traslado: nunca les gustaron las cajas cuadradas que, además de incómodas para trasladar, siempre se terminan rompiendo.

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Durante la pandemia despacharon envíos a distintos puntos de La Plata y a Tandil, Azul, Pilar, Mar del Plata e incluso Río Negro y Chubut. “Siempre digo que son juegos sin edades, porque pueden jugar niños con abuelos o padres”, concluyó Licia.

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