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El amigo del Che

Ricardo Rojo fue un abogado y médico dedicado a la agitación social. Su libro sobre Ernesto Guevara fue un best seller mundial.

Interés General

20/02/2026 - 00:00hs

Fue uno de los miembros más distinguidos de la llamada “generación desesperanzada”; la que durante 40 años luchó denodadamente por una patria digna, solidaria, fraterna y generosa y no pudo impedir que se vivieran el horror y la injusticia. Ricardo Rojo participó con total desinterés y gran candor en todas las luchas, y sufrió la persecución y cárcel. Pero obtuvo también un máximo lauro: el de porfiado defensor de presos políticos, no sólo los de su bando o partido, sino también los que ideológicamente estaban situados en la vereda de enfrente.

Ingresó en la facultad de Derecho en 1943 y egresó cinco años más tarde. Luego se inscribió en Medicina y allí su vida cambió para siempre el día que un estudiante de Química fue violentado: en ese momento participó de un gran movimiento de huelga y lo expulsaron de la universidad. Cuando la policía lo interrogó, le aseguraban: “Usted es un agitador profesional porque si es abogado, ¿qué hace estudiando medicina?”. Rojo les decía: “La verdad que es mi vocación, yo siento un inmenso placer estudiando medicina”. Vale la pena recordar que después de aquella famosa huelga, el Partido Comunista dio contramarcha un año más tarde y empezó el flirteo con el peronismo.

Rojo se afilió en el Partido Radical en el momento de mayor baja, cuando la desolación era total, en 1946, después del triunfo peronista. Se trataba de un comité muy sencillo de barrio, que estaba en calle Mansilla. Estaba manejado por un típico caudillo del radicalismo que les decía: “Ustedes son intelectuales, ¿qué vienen a hacer acá?”. Era don Carlos Averza, una vieja figura del radicalismo metropolitano.

El año anterior había estado detenido cuando ocupó la facultad de Derecho en unos episodios muy graves, durante los primeros enfrentamientos que tuvieron previos al acceso constitucional de Perón al año siguiente. Pocos años más tarde, Rojo integró el Comité Nacional de la Unión Cívica Radical junto a Arturo Frondizi y Lorenzo Blanco; participando en la defensa de los presos ferroviarios. En 1953 logró algo que sólo puede verse en las películas: estaba preso en una comisaría de la calle Concepción Arenal. Todas las mañanas, a las cinco, cuando nos sacaban a higienizarlos, advertía que cuando él entraba, el que lo llevaba iba a tomar mate en una cocina anexa. La llamaban “la guardia”. A las cinco empezaba a aclarar y el individuo siempre se metía ahí mientras Rojo en tres minutos cumplía sus “actividades”. Entonces Rojo pensó: antes que lo pasaran al penal ´Las Heras´, como le habían advertido, tenía aquellos tres minutos; que era el tiempo en que el policía se metía a hablar de carreras, fútbol o de prostitutas que llevaban. Rojo tenía mucha experiencia como abogado y eso lo salvó. Cuando llegó a la puerta le policía que estaba permanentemente de guardia le dijo: “Tiene que pedir salida”. Se trataba de un timbrazo que da la guardia para advertir al de afuera. En ese momento, con gran naturalidad, producto quizá del miedo, le contestó: “Tiene razón, voy a pedir la salida”; y se metió en la guardia, donde no había nadie. Buscó el timbre que generalmente estaba disimulado debajo de una pestaña de la mesa (Rojo había visitado muchas comisarías y lo recordaba), tocó y salió. El de la puerta nunca pudo sospechar que se trataba de una fuga.

Después de fugarse de la comisaría, se asiló en la Embajada de Guatemala. Le discutieron el salvoconducto durante el tiempo que estuvo viviendo allí; pero jurídicamente era un caso perfecto de asilo. Lo cierto es que regresó al país cuando estalló la Revolución Libertadora y luego sería convocado por el ex presidente Arturo Frondizi para ocupar el cargo de director de Asociaciones Profesionales. Muchos años después escribiría un libro muy emblemático: “Mi amigo el Che”, publicado dos meses después del asesinato de Guevara. Fue traducido a más de 12 idiomas y se estima que en el ámbito de la lengua castellano se vendieron millones de ejemplares.

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