cultura
Historia de la cirugía plástica
La ilusión de rejuvenecer y vencer los estragos del tiempo se remonta a civilizaciones tan antiguas como la hindú o la egipcia.
La cirugía estética suele vincularse suele vincularse a una concepción light del cuerpo propia de los últimos tiempos. Sin embargo, sus avances están ligados a las dos guerras mundiales del siglo veinte, y a la tarea ímproba de restaurar los cuerpos mutilados y a disminuir el impacto estético de las heridas.
Su origen histórico se remonta muy atrás en la historia y muy lejos en la geografía. Los médicos egipcios e hindúes fueron los que dieron los primeros pasos en ese sentido. Hay constancias de cirugías reconstructivas en el papiro de Edwin Smith, que data del año 3000 a.C. Los médicos de la corte del faraón se atrevieron a los primeros intentos quirúrgicos con fines estéticos, incluyendo la atención de fractura de mandíbula y de nariz.
Otros historiadores ubican en India el nacimiento de la cirugía plástica. Se apoyan en un antiguo texto sánscrito de medicina, el Susruta-samhita, donde se detallan instrumentos quirúrgicos empleados, por ejemplo, en reconstrucción de nariz. Hay que recordar que en la India era usual castigar a los delincuentes cortándoles la nariz. La operación consistía en extraer piel de la frente o las mejillas para aplicarlos sobre el apéndice mutilado. Todo eso mientras el paciente permanecía bajo los efectos de una anestesia preparada con bebidas fermentadas.
En la Antigüedad hubo casos célebres de cirugías estéticas. En el siglo VIII, el gobernador de Constantinopla, Justiniano, en una violenta disputa perdió parte de su nariz –por lo que lo apodaron “Rhinotmetus”. Vale decir, nariz cortada-, por lo que fue sometido a una exitosa reconstrucción nasal.
En el siglo XIII la Iglesia se pronunció contraria a las prácticas quirúrgicas con fines estéticos. Ganaron a tal punto la batalla cultural, que la medicina de la época pasó a considerarla poco recomendable. Los únicos que siguieron avezándose en la práctica y profundizando sus conocimientos fueron los árabes.
Tres siglos después aparecerá un libro que será una referencia ineludible en la materia, el Cerrahiyet-ul Haniyye (Cirugía Imperial), una obra que compendia conocimientos de cirugía estética acumulados por la medicina turca e islámica. Su autor, Serafeddin Sabuncuoglu, describe ginecomastia (un tratamiento para remover tejidos del pecho con fines cosméticos), una operación precursora de lo que hoy se llama mamoplastia.
Una familia siciliana –los Branca-, en el siglo XVI se especializó en el uso de injertos de tejidos brazo para reconstruir el apéndice nasal –está visto que durante siglos la nariz fue el centro de interés de las cirugías plásticas y el motor de su avance-. Hacia fines del siglo dieciocho, un cirujano británico publicó “ Gentleman’s Magazine”, un trabajo que daba cuenta los grandes avances registrados en la materia en la India. Un alemán, Eduard Zeis leyó con mucha atención el trabajo, y en su cátedra de cirugía de la Universidad de Marburgo adoptó por primera vez la expresión plastischen chirurgie.
A principios del siglo veinte la cirugía estética carecía de prestigio académico y se lo veía más que como un tratamiento reconstructivo como un procedimiento rápidamente lucrativo. Pero con la Primera Guerra Mundial surgió la necesidad de curar no solo las graves heridas sufridas por los combatientes sino también reparaciones de índole estética. Fenómeno que se fue reiterando con cada nueva conflagración bélica. Para 1940, se contaban por decenas las Facultades de Medicina que en Estados Unidos tenían cátedras dedicadas a la cirugía plástica. El perfeccionamiento de la anestesia y la utilización de penicilina y plasma, y la complejización del instrumental, hicieron que la técnica diera un importante salto cualitativo.
A partir de la sexta década del siglo veinte, las cirugías cosmética cobraron preeminencia respecto a las reparadoras. La estética se impuso a la salud. Una encuesta internacional auspiciada por la Sociedad Internacional de Cirugía Plástica Estética elaboró una estadística en base a datos obtenidos en 50 países. Argentina está ubicada en el quinto lugar del ranking con la mayor cantidad de cirugías estéticas.
