Río de la Plata

La víctima más afectada por la contaminación de los cauces argentinos

Los desechos de afluentes como el río Paraná, el río Uruguay y la cuenca Matanza-Riachuelo complican año tras año las condiciones de la corriente fluvial más ancha del mundo.

De acuerdo a Naciones Unidas, los problemas ambientales son responsables del 26% de las muertes de niños menores de 5 años. Cada año, el cambio climático y la contaminación derivan en la pérdida de 1,5 millones de vidas.

En tanto, cabe destacar que un gran porcentaje de estas muertes está directamente relacionado con los efectos del mal estado de las corrientes de agua.

De acuerdo a la Fundación Aquae, el Río de la Plata es uno de los 10 cauces más contaminados del mundo. Ya sea por los residuos domésticos e industriales que se desechan en sus afluentes o por el mal estado de las corrientes que desembocan en la Cuenca del Plata, la calidad del agua es un problema no solo para la flora y la fauna nativa, sino para la salud de los argentinos que viven en las riberas o consumen animales extraídos del río.

En diálogo con diario Hoy, Adalberto Álvarez, vicepresidente de la Asociación Amigos de los Parques Nacionales (AAPN), señaló: “Si buscás en Google cuál es el río más contaminado de Latinoamérica, el primero que aparece es el Matanza-Riachuelo. El segundo es el Reconquista, que descarga por el río Luján, a la altura de Tigre. Entonces, tenemos todo eso que viene más del norte, del río Paraná y el Uruguay, arrastrando toda la contaminación que se termina concentrando generalmente frente al Río de la Plata”.

Según diversos estudios publicados en la revista Science, más de la mitad de los hábitats de ríos del mundo están infectados. En este sentido, el especialista aseguró que las principales víctimas de esta situación son los animales autóctonos, la flora y la fauna del lugar. “Si nos centramos en la población, los más afectados son aquellos que forman parte de los asentamientos ribereños y los chicos que viven ahí, que son más susceptibles a todo este tipo de bacteria que deriva de los desechos cloacales y otros residuos”. Asimismo, desde la AAPN sostienen que “el vertido de contaminantes en los cursos de agua es uno de los problemas más grandes que hay en Argentina”.

“Siempre se tuvo a los ríos como un parque de atrás en la casa. Es como algo infinito que se lleva todas las porquerías que uno tira, pero no es así. Después, todo va al mar y termina en una cadena de animales que se alimentan de eso, que son pescados y vendidos a la población. Es un ciclo cerrado de contaminación”, indicó Álvarez. Para revertir esta situación, propone apelar a la gente que vive sobre las riberas. “Ahí está una de las claves, en no dejarlo solamente en manos de funcionarios que están un tiempo y después se van”, añadió.

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Enfermedades emergentes

En muchos ríos del país, la basura provoca que el agua deje de correr y se termine estancando. El problema se vuelve mucho más complejo en los afluentes de llanura, donde el declive es muy leve. Este es el caso del río Reconquista, donde en la parte media la diferencia de altura con el Río de la Plata es de tres metros. “Junto con los meandros (curva pronunciada), las construcciones de alcantarillas y las columnas de puente, esta basura hace que el agua corra con más lentitud. La basura acumulada crea microambientes para todo tipo de alimañas o para fauna indeseable, como es el caso de las ratas o los mosquitos. También se forman islotes de residuos flotantes monoplásticos y todo eso trae a colación este tipo de enfermedades emergentes”, señaló el vicepresidente de la Asociación.

Industria vs. sociedad

Junto a la industria del agro, las mineras son responsables en gran medida del mal estado de las cuencas fluviales. “La minería viene de hace rato, es uno de los contaminantes más antiguos, pero no podemos estar contra las mineras, ya que sin ellas no podríamos, por ejemplo, hablar por teléfono. Son necesarias, pero hay que ver cómo se regulan, porque la demanda de estos productos va a ser cada vez mayor”, explicó Álvarez.

De acuerdo al Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente, los ríos van a ensuciarse cada vez más. A partir de análisis de agua y sedimentos en todo el mundo, la entidad alertó sobre la extensión masiva de diversas partículas que son perjudiciales para el medioambiente.

Por eso mismo, más allá del rol de la industria, desde la AAPN destacan la importancia del comportamiento de la población. “Muchas veces, cuando se detecta la presencia de metales pesados, estos no están relacionados a desechos industriales, sino a cosas que tira la gente común, como heladeras, cocinas y otros equipos que ya no sirven”, explicó Álvarez.

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