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Peligran millones de aves por la pérdida de bosques en América Central

Investigadores advierten que la deforestación amenaza rutas vitales para aves migratorias.

Interés General

12/01/2026 - 00:00hs

Cinco grandes bosques de América Central, que se extienden desde el sur de México hasta el norte de Colombia, son corredores vitales indispensables para docenas de especies de aves migratorias, reveló un equipo científico que analizó millones de registros hechos por observadores de aves en la plataforma eBird, una de las bases de datos científicas participativas más grandes del mundo.

El estudio impulsado por la Wildlife Conservation Society (WCS) y el Laboratorio de Ornitología de Cornell (Cornell Lab) identificó que estos bosques sustentan entre 10 y 46 por ciento de las poblaciones mundiales de 40 especies de aves que se reproducen en América del Norte y pasan el invierno boreal en América Latina y el Caribe.

Un caso representativo es el de la reinita cerúlea, una especie que ha disminuido en 70 por ciento desde 1970. “Más de 40 por ciento de su población mundial pasa por estos bosques durante la migración de primavera”, dijo Viviana Ruiz Gutiérrez, líder del Programa de Ciencia para la Conservación en el Laboratorio de Ornitología de Cornell y coautora de la publicación.

Los bosques a los que se refiere esta investigación son Selva Maya, de México, Belice y Guatemala; la Moskitia, de Honduras y Nicaragua; Indio Maíz-Tortuguero, de Nicaragua y Costa Rica; La Amistad, de Costa Rica y Panamá, y el Darién, de Panamá y el norte de Colombia.

Uno de los hallazgos relevantes del trabajo es que estos sitios tienen un vínculo clave con las zonas boscosas del noreste de Estados Unidos, Ontario y Quebec, Minnesota y Wisconsin, el delta del Misisipi y las regiones de los Apalaches, así como la región montañosa de Texas, donde se reproducen las especies.

“Nuestros resultados evidencian el papel de los cinco grandes bosques de América Central como punto de referencia para la conservación de las aves migratorias”, señala el trabajo publicado en Biological Conservation. Para realizar esta investigación se analizaron más de 2 mil millones de observaciones de aves enviadas por más de un millón de personas a eBird, una plataforma global de ciencia participativa.

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