cultura
Recordando a Gianfranco Pagliaro
Nació en Nápoles pero a los 17 años se radicó en nuestro país, donde alcanzó popularidad como cantor romántico y de protesta.
54 de sus 71 años los vivió en nuestro país; sin embargo, siempre lo llamaron el tano. Sus grandes éxitos fueron canciones de amor: “Amigos míos me enamoré”, “No te vayas entonces”, “Todos los barcos”, “Vendrás con el mar, las uvas y el sol”, pero decía que sus canciones eran una prolongación de su ideología: “La música popular es un producto de consumo y gran parte de ella está programada con todos los ingredientes que pueden gustar a la gente. Yo, en cambio, ni me limito de antemano con esquemas: trato de dar mi verdad, aunque no les guste a algunos".
Gianfranco Pagliaro para hacer lo que se esperaba de él, comenzó cantando en italiano. Obtuvo su primer éxito con “Ciao amore, ciao”, de Luigi Tenco. Pero luego se alejó de ese tipo de música porque dijo que “la evasión y el divertimento no tienen sentido porque la gente vive una realidad tremenda”, quiso estar en sintonía con una época en que los valores revolucionarios estaban en alza, y no comprometerse era sinónimo de complicidad con el sistema. Decía hacia fines de los años 60: “Yo entiendo que, ante todo, la música debe cumplir una función social. Por eso mi música es tendenciosa, porque refleja los intereses de una clase oprimida".
Reconocía que la obra de Discépolo mantenía actualidad, pero quería desprenderse del localismo tanguero. Además, durante las décadas del sesenta y del setenta creía que el ser humano tenía una salida. El mundo había sido una porquería pero ya no lo sería: “No soy tan escéptico. Creo que existe una posibilidad de cambio en el hombre”.Había sido un estudiante fracasado de Filosofía y Letras que, antes de dedicarse al canto, había trabajado como vendedor de ropa y obrero tornero. Gracias a sus primeros éxitos pudo dedicarse exclusivamente a la música. Sus canciones de amor gozaban de amplia preferencia entre sus seguidores, por el contrario, las canciones de tinte social eran más soportadas que disfrutadas, y en las radios no sólo prácticamente no se las difundía, sino eran objeto de crítica, como aquella que le hizo Enrique Alejandro Mancini en la tarde de Radio Mitre, cuando dijo “que eran para ser escuchadas en una isla del Caribe con barbudos”.
Se sentía compañero de camino de Piero, Facundo Cabral , Leonardo Favio, Alberto Cortezy Poni Micharvegas. Tuvo una importante repercusión en Latinoamérica –solo en Colombia vendió cerca de 200.000 discos. Su canción “Todos los barcos” encabezó durante 17 semanas el ranking de los discos más vendidos en Venezuela- , recordaba con orgullo sus encuentros con Pablo Neruda para seleccionar los poemas que integrarían el disco que dedicó al poeta chileno publicado en 1972, que tendría arreglos de Alberto Favero, y del que participaron Cacho Tirao y Bernardo Baraj. Decía: “No es fácil ser inteligente y banal al mismo tiempo y cursi y profundo y también comprometido y superficial, ser anárquico y respetar códigos y normas, musicalizar a Neruda, componer algún temita para sobrevivir e intentar un poema. No es fácil trazar el propio camino a la vera de los caminos establecidos, reunir en el mismo escenario todos los “yo” que habitan en uno”.
Leonardo Favio lo convocó para hacer lo que muchos consideran su mejor película: “Soñar, soñar”. Allí Gianfranco Pagliaro hizo dupla con Carlos Monzón. La historia de un empleado municipal de pueblo que conoce a un artista trotamundo, y abandona todo para ir a Buenos Aires con la ilusión de alcanzar una suerte que le es esquiva. La película fue estrenada en el infausto 1976, duró solo una semana en cartel y tardó mucho tiempo en ser reconocida en todo su valor.
A partir de 1977 la tragedia se desencadenó en su vida. Primero, la muerte de Laura, su hija de tres años y medio. Luego, un auto lo atropella en Caracas sufriendo fracturas múltiples y regresando a Argentina en silla de ruedas. Murió el 27 de marzo de 2012.
