cultura

Una actriz inolvidable

Bárbara Mujica, figura del cine, teatro y TV, dejó su huella con talento y presencia inolvidables.

Barbara Mujica formó parte de la generación de actrices del nuevo cine argentino, y en televisión integró el mítico "clan Stivel”. Hija de la también actriz Alba Mujica y sobrina del director René Mujica, su destino parecía marcado. Había nacido el 13 de marzo de 1944 y, con apenas tres años, participó del cortometraje El muro. A los 14 protagonizó Edad difícil (1956) y luego Demasiado jóvenes (1958), ambas dirigidas por Leopoldo Torres Ríos. Catalogada como “niña prodigio”, se consolidó hasta llegar a ser una de las grandes actrices del teatro, la televisión y el cine. Años de presencia firme estuvieron matizados con desapariciones de la escena; a veces por sus propios replanteos y, a veces, por las prohibiciones.

Nunca tuvo definido qué lugar creía ocupar dentro del mundo artístico nacional: “No lo tengo desde que tuve un comienzo casual- le confesó a la periodista Mona Moncalvillo-, aunque a esta altura no creo en la casualidad. Revisando mi historia me di cuenta de que comencé a los tres años. Hice un corto no profesional, fue un juego, pero todo surgió de ahí. Pero mi vocación, o profesión- interpretando el término como profesar- se ha desarrollado por etapas”.

En 1965, intervino en una versión televisiva de Hamlet, junto a Alfredo Alcón, con dirección de David Stivel, de quien se enamoró y con quien estuvo en pareja hasta 1976. A partir de entonces, Mujica se sumó al prestigioso grupo Gente de Teatro, integrado por Norma Aleandro, Federico Luppi, Marilina Ross, Carlos Carella, Emilio Alfaro y Juan Carlos Gené. En teatro, "el Clan Stivel" hizo obras como El rehén y Todo en el jardín, en cine se destacó con Los herederos (1970), pero fue en la televisión donde dio mucho de que hablar: Cosa juzgada (1969) fue un ciclo de prestigio que tuvo alto rating, recibió muchos premios y contó con autores de la talla de Griselda Gambaro, Roberto Cossa, Carlos Gorostiza. Al igual que sus compañeros, Bárbara estuvo impedida de trabajar en televisión durante la última dictadura y hasta el regreso de la democracia. Murió de un infarto a los 46 años, cuando todavía seguía impactando por su talento, su belleza y su tono de voz grave.

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