Países aliados a laboratorios volvieron a oponerse a la liberación de patentes

La Unión Europea, Reino Unido, Suiza y Corea del Sur, sedes de grandes farmacéuticas, volvieron a ratificar que se oponen a liberar las patentes de las vacunas, desoyendo el pedido de otros 110 países.

La Unión Europea, Reino Unido, Suiza y Corea del Sur, sedes de grandes farmacéuticas, volvieron a ratificar que se oponen a liberar las patentes de las vacunas contra el coronavirus. Lo hicieron en el marco de la reunión del Consejo de los Acuerdos
de la Organización Mundial del Co­mercio (OMC), un encuentro que duró dos días y que dirimió Aspectos de los Derechos de Propiedad Intelectual relacionados con el Comercio (Adpic).

Todo comenzó en octubre del año pasado, cuando Sudáfrica y la India presentaron ante la OMC un proyecto para promover la suspensión de la propiedad intelectual de las vacunas contra la Covid-19. Más tarde, a este pedido se sumaron los gobiernos de la Argentina, Rusia y los Estados Unidos y, hacia finales de mayo, un centenar de países adhirieron a la causa que establecía la exención temporal de las patentes por “al menos tres años”.

Sin embargo, tras la finalización del encuentro en la OMC, ente que analiza todos los aspectos vinculados a los derechos de propiedad intelectual, los pocos países que se oponen a la iniciativa hicieron una contrapropuesta que no modifica el actual sistema de propiedad intelectual e impidieron nuevamente alcanzar un acuerdo.

“Contrapropuesta”

La desabrida propuesta de la Unión Europea no da el brazo a torcer y ofrece un acuerdo multilateral que incluye “precios asequibles” de los inmunizantes a los países que más lo necesiten y facilita “el uso de licencias obligatorias”.

Esto daría lugar a que más laboratorios ­de­sarrollen fármacos ge­néricos a cambio del pago de un canon a aquellos que poseen las patentes.

Esta contrapropuesta, está claro, no modifica sustancialmente las actuales normativas internacionales, que ya contemplan el uso de licencias obligatorias para casos especiales. De hecho, países como Bolivia y Antigua y Barbuda ya avanzaron en esta alternativa. En el caso del país sudamericano, presentó la documentación en la que justifica la necesidad de obligar a Johnson & Johnson a entregar su patente a un laboratorio canadiense, que asegura tener la capacidad de fabricar y vender unas 15 millones de la vacuna monodosis.

El único cambio que introduce la Unión Europea en su propuesta es la posibilidad de prescindir de cualquier tipo de negociación con los laboratorios para fabricar sus productos patentados, al entender que “la pandemia es una emer­gencia, y ese requisito puede ser ­exceptuado”.

Así, una vez más, los más poderosos le dieron la espalda a un mundo que se desangra en muertes por la pandemia y en el que los ­países más necesitados son los más perjudicados.

Pedido con espalda

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Por el momento, las patentes de cada una de las vacunas son propiedad de las empresas farmacéuticas que las fabrican.
Actualmente se utilizan 14 vacunas contra la Covid-19 en todo el mundo, de las cuales, según un mapeo de Unicef, las más utilizadas son la de Pfizer, Astra­Zeneca, Moderna y “Sputnik V”.

Además de los países que acompañan la iniciativa, como Argentina, Paraguay, Bolivia y Venezuela, han manifestado su apoyo el total de los Estados africanos y un buen número de Asia y Oceanía, también la Organización Mundial de la Salud (OMS) y referentes en cuestiones sanitarias como Médicos Sin Fronteras.

En suma, ya son unos 110 los países que se pronunciaron a favor de la exención, entre los que más recientemente se sumó Estados Unidos. No obstante, las decisiones en la OMC se toman por consenso y se necesita que sus 164 miembros se pongan de acuerdo, una posibilidad que parece cada vez más lejana.

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