El 46% de los trabajadores no se toma vacaciones
Casi la mitad de los trabajadores no se tomará vacaciones por la crisis económica.
El oficialismo busca aprobar la reforma en febrero, mientras la central obrera reclama cambios y amenaza con medidas de fuerza.
11/01/2026 - 00:00hs
El debate por la reforma laboral entró en una fase decisiva. Con la intención de que el Senado trate el proyecto en los primeros días de febrero, el Gobierno aceleró las gestiones políticas y abrió la posibilidad de incluir a los gremios en la discusión. Con este marco, Patricia Bullrich anticipó que existe disposición para escuchar planteos sindicales y empresariales en una comisión técnica que comenzará a funcionar a mediados de enero.
Preocupación por indemnizaciones y aportes patronales
La Confederación General del Trabajo observa con cautela los movimientos oficiales. Sus dirigentes remarcan que cualquier negociación debe darse en igualdad de condiciones y sin imposiciones. Asimismo, señalan que el proyecto fue elaborado sin participación gremial y que requiere un debate profundo. Entre los puntos que generan mayor preocupación figuran el cálculo de indemnizaciones, la reducción de aportes patronales y la creación de un fondo de asistencia laboral con contribuciones obligatorias.
Los gremios también cuestionan el enfoque ideológico del texto, que según ellos busca debilitar la representación sindical y trasladar la discusión hacia conceptos de meritocracia y costos laborales. Frente a ese escenario, la CGT insiste en que la prioridad debe ser la generación de empleo formal, teniendo en cuenta que casi la mitad de los trabajadores se encuentra en la informalidad.
La central refuerza vínculos políticos y evalúa nuevas protestas
En paralelo, la central obrera intensifica contactos con gobernadores y legisladores de distintos espacios político, con el objetivo de sumar apoyos para introducir cambios en el proyecto. La posibilidad de nuevas medidas de fuerza también está sobre la mesa, y no se descarta su implementación.
El desafío para la dirigencia sindical es doble. Por un lado, sostener la unidad interna frente a un debate que atraviesa a todos los gremios. Por otro, lograr que los trabajadores se sientan parte de la discusión en un contexto de precarización y críticas hacia los propios representantes.
La CGT entiende que la negociación es el camino elegido, pero advierte que si el Gobierno insiste en aprobar la reforma sin cambios, la respuesta será la movilización.