Entrevista exclusiva

Rodrigo Díaz: “Nunca tuve un perfil mediático”

Durante una entrevista con este medio e instalado recientemente en el país, el cantante, asentado y maduro, reveló cuáles son sus expectativas para su carrera

Nacido en Tandil, Rodrigo Díaz dio sus primeros pasos como modelo e intérprete en la movida tropical. También, fue reconocido por su intenso romance con el artista de teatro, célebre mediático y empresario chocolatero Ricardo Fort.

Tras el fallecimiento de su pareja, el joven tomó las riendas de su carrera y decidió abandonar su tierra natal. En primer lugar, se instaló en DF, México. Allí tuvo la posibilidad de estudiar actuación. Además, condujo un ciclo televisivo en Bolivia.

En diálogo con diario Hoy, el cantante recordó sus inicios y reflexionó sobre su presente profesional.

—Incursionaste en los medios siendo muy joven ¿qué balance hacés?

—Son experiencias que uno transita en la vida. En el 2012 empecé de la mano de Ricardo Fort que me dio el puntapié para dar los primeros pasos en la música. No tenía idea ni sabía que me iba a orientar por ese lado. Desde ese momento comencé a estudiar, a trabajar y a juntarme con personas del ambiente que sabían de esto para aprender y grabar temas fusionados de reggaetton o cumbia. Soy un chico transparente, siempre me mostré tal cual soy.

—¿Cómo fue recibido tu arte en el exterior? ¿Te valoran más?

—Considero que nadie es profeta en su tierra. Estoy agradecido con mi país porque empecé una carrera mediática. Tras el fallecimiento de Ricardo Fort, me quedó la exposición que me dio, y fue mucha. Entonces supe valorar eso para difundir mi música y adentrarme en la movida tropical que es un mundo muy difícil.

Así se abrieron las puertas de Pasión, a la gente le gustó, me demostraron cariño. Decidí viajar al exterior porque acá prácticamente había hecho todo. Sin embargo, me faltó estar en el
Bailando por un sueño, esto no sucedió por internas que no supe entender. Primero viajé a México, estudié en Televisa donde también trabajé. Creo que poniendo ganas y haciendo las cosas bien, todo se puede.

Nunca tuve un perfil un mediático, si revisás los videos de YouTube, nunca me peleé con nadie. Suelo verlos para recapacitar. Lo más mediático sucedió por mantener una relación sentimental con una persona muy conocida. El trabajo difícil cuesta más.

—Pudiste estudiar y capacitarte, ¿qué les recomendás a los que recién empiezan?

—Les diría que escuchen lo que quieren hacer. Por ejemplo, mi abuelo fue integrante del grupo Los pasteles verdes, lo iba a ver siempre desde chico junto a mi mamá a los bailes. No sabía si quería ser actor e intérprete pero tenía claro que quería subirme a los escenarios porque siempre me llamó la atención.

La gente que está del otro lado debe saber que todo se puede, uno no nace sabiendo, hay que mostrarse como se es como persona. Si tenes una meta, te enfocas en ello y lo conseguís. Soy muy agradecido, pero siempre quiero todo rápido y es un gran error para aquellos que quieran dedicarse a esto.

—Actuás, conducís, bailás, y cantás, ¿cuál priorizás?

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—La música es mi pasión, hice una producción pero el género aún no estaba muy explotado. Hoy quiero estar en paz, tratar de hacer un material nuevo y que la gente lo consuma. Me siento cómodo con ello, viajando los fines de semana para hace presencias, ir a las radios o programas de la tarde.

Me gusta el teatro, aprendí mucho en México donde no hay nada mediático, sí o sí tenés que formarte. El mundo de la TV no es fácil, cuando se apaga la cámara, uno queda solo y solo están los seres queridos. Quise que disfrutaran conmigo, siempre me apoyaron y la vida del artista es muy difícil.

El gran amor de su juventud

Corría el 2012, cuando Ricardo Fort saltó a la fama por su majestuoso estilo de vida, repleto de lujos, celebridades y viajes al exterior. Durante su tiempo invertido en la red social Facebook, conoció al joven tandilense Rodrigo Díaz. Comenzaron a chatear y para conocerlo en persona, lo invitó a su programa Fort Night Show.

El flechazo fue inminente y los buenos muchachos no tardaron mucho en unir sus almas e iniciar una convivencia. Estuvieron juntos por un lapso breve pero intenso de 1 año y 8 meses. En este tiempo se tatuaron sus nombres en el pecho, emprendieron proyectos artísticos de forma conjunta y protagonizaron las tapas de las revistas del corazón.

—¿Cómo recordás a Ricardo?

—De forma excelente, más con una persona así que fue amado por todos desde la TV. Lo conocí desde su casa, era un tipo copado, que tenía muchos sentimientos y era un gran ser humano. La verdad es que lo recuerdo como siempre, con cariño, respeto y tengo presente como me alentó para que me aboque a la música. En 2017, antes de irme a México, vi a los nenes por última vez en la casa de Gustavo Martínez.

La actualidad laboral en la ciudad de las diagonales

—¿Bajo qué proyectos estás inmerso?

—Quiero quedarme en Argentina para retomar el tema de la música. Tengo unas grabaciones y quizá produzca cosas nuevas. Quizá haga teatro y retome mi carrera mediática. Mis canciones están disponibles en las plataformas digitales. Además, quiero instalarme en La Plata, donde viví hasta el año pasado. Es una ciudad que me gusta y deseo estudiar Nutrición en la Universidad Nacional de La Plata. Ahora estoy terminando el secundario de forma online.

El saber no ocupa lugar: nunca es tarde para la formación

Curioso e inquieto, Rodrigo dejó el país para buscar otros horizontes en el exterior. De esta manera, se instaló en DF, México donde estudió actuación y teatro. Así fue que la cadena de productoras y emisoras Televisa, lo contrató para integrar famosas reversiones como Educando a Nina, entre otras novelas. Una vez que la etapa llegó a su fin, el muchacho se asentó en Bolivia.

Allí protagonizó campañas publicitarias y condujo un magazine de entretenimientos. Ahora, en pleno confinamiento social, preventivo y obligatorio, está instalado en la Argentina, definiendo cuáles serán sus planes a futuro cuando finalice la pandemia imperante.

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