Ciencia

Mal de Alzheimer: el enigma sigue abierto

Más de un siglo después de su descubrimiento, se desconocen sus causas y no existe tratamiento. Sin embargo, en los países ricos, su incidencia está cayendo a una tasa del 16% cada década.

"No sabemos la causa del Alzheimer y nunca la sabremos, porque no hay causa: hay muchas”, dice el patólogo español Alberto Rábano, director del Banco de Tejidos de la Fundación CIEN, dedicado a la investigación de enfermedades neurológicas. Más de un siglo después del descubrimiento del Alzheimer, se desconocen sus causas y no existe tratamiento. Sin embargo, en los países ricos, su incidencia está cayendo a una tasa del 16% cada década, desde 1988. Según un estudio de Harvard, quizás gracias a factores como la educación y la salud cardiovascular.

Hasta ahora, los científicos se han centrado en dos grandes sospechosos. En el cerebro de las personas con Alzheimer, una proteína llamada Beta amiloide se agrupa entre las neuronas. Y una segunda proteína, llamada Tau, forma marañas dentro de las células cerebrales. El papel de estas moléculas en la enfermedad sigue sin estar claro. En palabras de los especialistas, pensar que estas proteínas son las responsables del Alzheimer es “como llegar a la escena de un crimen y creer que la sangre es la culpable del asesinato”.

Sin embargo, la búsqueda de un tratamiento se ha centrado en eliminar el Beta amiloide del cerebro. Todos los fármacos experimentales han fracasado hasta ahora, pero las autoridades estadounidenses decidieron el 7 de junio autorizar el último, aducanumab, fabricado por la farmacéutica estadounidense Biogen. Esta es la primera vez que se aprueba un tratamiento dirigido a las causas sospechosas de la enfermedad de Alzheimer: aducanumab elimina el beta amiloide, pero no se ha demostrado que sea de beneficio clínico para los pacientes.

Según la OMS, hay 50 millones de personas con demencia: el 65% de ellos con Alzheimer. Se estima que el número de personas con demencia se triplicará y superará los 150 millones para el 2050. Evitando los factores de riesgo, se podrían evitar alrededor de 40 millones de casos.

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